La dinámica del mercado energético es como el día y la noche cuando comparamos el volumen de consumo de petróleo en el año 2000, que es de unos 76 MM b/d a lo que ocurre para el cierre del año 2022, que fue de alrededor de 100 MM b/d. De este vertiginoso crecimiento de más de un 31 %, gran parte ha sido gracias al crecimiento económico chino, que pasó de un consumo de 4.7 MM b/d a más de 15 MM b/d durante el transcurso del mismo período.

Esa creciente demanda de energía de China está desafiando la posición dominante de la OPEP en el mercado global de petróleo y gas. La Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, liderados por Arabia Saudita, durante décadas han sido los principales actores en la fijación de precios del oro negro, pero sucede que la creciente demanda china poco a poco está cambiando el juego.

Y es que sucede que actualmente, a pesar de que los Estados Unidos es el principal consumidor de petróleo, con unos 20 MM b/d, de acuerdo con el Energy Information Administration (EIA), en la actualidad exhibe una importación neta (más exportación que importación), diferente al caso de China que con más de un 70 % de petróleo importado, se coloca desde el 2013 como el principal importador del crudo del mundo y hasta se espera que su demanda continúe creciendo en los próximos años.

A media que el país oriental aumento su consumo, a la vez está diversificando sus fuentes de suministro de petróleo y gas, mientras reduce su dependencia de la OPEP y de los suministros de Oriente Medio.

Es bueno hacer notar que el país asiático ha estado desarrollando relaciones más estrechas con otros países productores de petróleo como Rusia, Brasil y Angola. Específicamente ha aumentado de forma significativa sus compras a Rusia, superando a Arabia Saudita como el principal proveedor del crudo de China en tan solo meses.                       

Por otro lado, en lo que a gas natural se refiere, China ha estado construyendo nuevas infraestructuras de gas natural licuado (GNL) con Australia, Qatar y Estados Unidos. Algo también muy relevante y que no debe pasarse por alto, es la demanda de gas natural ha aumentado, como consecuencia de la búsqueda de reducir su dependencia del carbón.

El gigante asiático, de manera paralela, ha estado aumentando su capacidad en el área de la energía solar y eólica, al mismo tiempo que lidera la carrera para desarrollar baterías de iones de litio más eficientes y rentables, como también invirtiendo en la producción de hidrógeno verde. Esa estrategia de los chinos de diversificar sus fuentes de suministro de energía e invertir en energías renovables ha tenido impacto en el mercado del petróleo y el gas, desafiando la posición dominante de la OPEP.

Dado ese escenario, la OPEP ha tomado medidas a fin mantener su posición en el mercado global del oro negro y el gas, recortando la producción a fin de impulsar los precios, llegando a acuerdos con otros países productores de petróleo como México y Kazajistán, a fin mantener el control sobre el mercado. Mientras tanto, la OPEP se enfrenta a otro gran desafió como es el aumento de la producción de petróleo de Estados Unidos, debilitando así la postura de monopolio del cartel.

Somos de opinión de que, si todavía la OPEP no se ha dado cuenta, que la fuerte dependencia de un mercado en particular no es saludable para la sobrevivencia de la organización como tal, dada la realidad del momento, igual creemos que las condiciones están dadas para ayudar a países emergentes de negociar mejores precios del hidrocarburo a corto y largo plazo. Con un poco de creatividad y pragmatismo, países en desarrollo pudieran capitalizar esta gran brecha. Que se piense en eso.

Miguel Andújar en Acento.com.do