Folklore

Sarandunga, arte, tradición y fe

Por más de 400 años, en Peravia se ha desarrollado una celebración que se considera entre las más importantes y vivas del folklore dominicano.

Por Jesús Vásquez Montero


La provincia Peravia, de la región sur dominicana, se caracteriza por sus hermosos paisajes, es una provincia llena de historia y magia que guarda entre sus límites una de las expresiones culturales más importantes del folklore dominicano.

La sarandunga es un complejo ritual celebrado en honor a San Juan Bautista, en el que  comunitarios y visitantes comparten su devoción al ritmo de cantos y bailes muy característicos.

Esta manifestación se desarrolla en tres fechas importantes, la primera inicia el 23 de junio en la víspera del Día de San Juan en la comunidad de Pueblo Nuevo; la segunda se da el 29 de junio en la ermita de Hilda Peguero, en Fundación y la tercera ocurre dos semanas después, en La Vereda.

El reconocido sociólogo, Roldán Mármol explicó a Acento que lo que hace valiosa a la sarandunga como expresión autóctona es su autenticidad y permanencia dentro de la cultura dominicana.

“Lo más importante es su singularidad y su originalidad porque no hay otro lugar en el país donde se toque o se baile sarandunga”, expresó.

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El gestor cultural considera que la sarandunga es de las expresiones folclóricas de mayor solidez en el país y debería ser considerada por la Unesco para convertirse en Patrimonio Cultural Inmaterial.

 <strong>Moranos</strong>
Moranos

Historia de la sarandunga

La sarandunga es una tradición que se ha desarrollado desde tiempos remotos y, aunque no se ha establecido con exactitud su surgimiento, los textos sugieren que data desde la época colonial.

La leyenda dice que hace muchos años un señor se dirigía desde Baní a Haití para vender una pesa de ganado (36 reses). Al llegar a Puerto Príncipe, se encontró con un señor que iba con una imagen de San Juan y tres tamborcitos y le propuso cambiar su imagen y tambores por la pesa de ganado. El señor, que se llamaba Piobisco Martínez, aceptó entregar sus reses y tomó la imagen del Santo y los tambores. A Piobisco le enseñaron los toques y los bailes y desde entonces sus descendientes celebran la fiesta de la Sarandunga.

De acuerdo al investigador folclórico, Dagoberto Tejeda, en el libro Fiestas y Rituales, En La Vereda se produjo un interesante proceso sincrético de integración, con esclavos que procedían de diferentes lugares de África, que traían sus culturas y las mezclaron con la cultura española, sobre todo a nivel religioso. 

Tejeda establece que “la figura del santoral católico más popular de la época (colonial) entre los esclavizados era San Juan Bautista, por simbolizar el fuego y el agua… Para alabar a San Juan Bautista surgieron la música, los bailes y los cantos de la Sarandunga, a los cuales se les integró posteriormente unos cantos de rogativa que no se bailaban, que fueron bautizados como moranos”. 

Ritos, música y bailes

La sarandunga es una expresión autóctona de la región sur que se distingue por diferentes formas rituales, musicales y danzarias.

La fiesta inicia desde tempranas horas de la mañana con una manifestación conocida como “moranos”. Esta es una procesión en la que se lleva una representación de San Juan Bautista a un río y es bañado por la comunidad.

 <strong>La devoción a San Juan Bautista se expresa en una amplia gama de formas a lo largo del continente.</strong>
La devoción a San Juan Bautista se expresa en una amplia gama de formas a lo largo del continente.

Después del paso por el río, los participantes llevan el santo a la casa de los cofrados seleccionados y pasean por la comunidad con cantos, velones y una bandera alusiva a la celebración.

La folclorista Manuela Féliz asegura que esta parte de la celebración es la más ceremonial y representa la dualidad que hay detrás de las pleitesías que se rinden al predicador de origen judío.

“San Juan es fuego y agua, el ritual de llevar el santo al río es la parte del agua; ahí la gente se moja el pelo, las manos y baña al santo como una forma de recibir la bendición de San Juan. Es fuego porque también hay velas y velones con las que se rinde tributo al santo”, agrega.  

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 <strong>La Jacana, Bomba y Capitana son ritmos únicos del folklore dominicano.</strong>
La Jacana, Bomba y Capitana son ritmos únicos del folklore dominicano.

Esta expresión artística y cultural  tiene un ritmo tradicional muy contagioso. En la Sarandunga se distinguen los bailes de la Jacana, la Capitana y la Bomba, de los cuales los últimos dos se desarrollan generalmente en conjunto.

La Jacana es el más ceremonial de los tres y se le llama el baile de los viejos. La capitana y la bomba hacen referencia al baile de más rapidez y de pasos más dinámicos, también conocidos como baile de los jóvenes o baile de todos.

La instrumentación de esta celebración gira en torno a tres tambores pequeños y una güira, con las que los músicos dan vida a los tres momentos de la fiesta.

¿Qué significa ser un cofrado?

La sarandunga es sinónimo de tradición y hermandad. Esta impresionante celebración en honor a San Juan Bautista, ha sido reproducida por distintas generaciones a través de los años y se mantiene con viveza.

Para los cofrados esta celebración es más que comida y baile, es una expresión que los conecta con una herencia milenaria.

Confesor González, organizador de la sarandunga de la Vereda, indicó que “ser un cofrado es un compromiso y una responsabilidad de mantener la tradición; cofrado es ser parte de esta manifestación que tiene tantos años”.

Asimismo, Elaine Zoquier precisó que “aquí esa es la tradición, es lo que uno lleva en la sangre, de donde vienes y con lo que te criaron”

“Lo que más me gusta de la sarandunga es que me siento muy contenta y orgullosa cuando veo a toda esta gente aquí para compartir con nosotros esta fiesta”, destacó Altagracia Báez.

 <strong>Todos los años la sarandunga agrupa a decenas de personas de todo el país.</strong>
Todos los años la sarandunga agrupa a decenas de personas de todo el país.

Con un particular brillo en los ojos, los comunitarios coinciden en que el significado de este ritual yace en la integración familiar y la hermandad que se desarrolla entre los devotos cada año.

El pueblo dominicano ha construído un sentido de identidad y pertenencia tan sólido que se evidencia a través de todas sus expresiones autóctonas. La sarandunga  es un reflejo milenario de tradición y fe que con sus pegadizos ritmos y sus singulares danzas despierta el fuego dentro de sus fieles y transmite esa emoción genuina de cultura y dominicanidad.

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