La hotelería dominicana acelera su transición hacia el modelo de “hotel inteligente”, empujada por la demanda de conectividad estable, la presión de los costos energéticos y un visitante que no solo viene a vacacionar, sino también a trabajar a distancia. La narrativa, promovida por proveedores tecnológicos como Panduit, plantea que el país ya tiene un avance significativo en eficiencia energética y digitalización; pero deja preguntas abiertas sobre la magnitud real de esa adopción, sus estándares y el impacto en seguridad, privacidad y equidad territorial.
La conectividad dejó de ser un servicio accesorio en los hoteles y pasó a operar como un factor de competitividad en un mercado donde las quejas por internet inestable se traducen en pérdida directa de reservas, especialmente en el segmento de viajeros híbridos o remotos.
Stalin Sánchez, Territory Account Manager de Panduit para República Dominicana y Puerto Rico, aseguró que la conectividad robusta ya no es un “lujo”, sino un pilar para competir en 2026. En su lectura, la infraestructura —fibra óptica, WiFi 6 y redes capaces de sostener múltiples dispositivos— determina si un hotel puede vender la promesa de “oficina con vista al mar” sin interrupciones.
El auge de la automatización en la experiencia del huésped
En el discurso del sector tecnológico, el “hotel inteligente” se define por la capacidad de integrar servicios (check-in sin contacto, control de habitación desde el móvil, integración con seguridad y transporte) y personalizar la estadía con perfiles preconfigurados: iluminación, música ambiental e incluso aromaterapia desde el momento de la reserva.
La apuesta es clara: menos fricción operativa y más control para el huésped. La discusión pendiente es si esa personalización se implementa con criterios transparentes sobre tratamiento de datos y consentimiento, un punto sensible en cualquier industria que captura hábitos, horarios y preferencias.
Energía: el argumento del ahorro, con cifras difíciles de verificar
Panduit afirma que el 65% de la oferta hotelera nacional ya está conectada a redes de energía “confiable y sostenible” y que el uso de sensores y sistemas IoT permitiría reducir el consumo eléctrico hasta en un 30% al regular aire acondicionado e iluminación cuando la habitación está vacía.
Son cifras atractivas para un negocio donde la energía representa un gasto relevante y volátil. Sin embargo, el comunicado no detalla la fuente metodológica de ese 65% ni explica qué se considera “energía sostenible” en términos de matriz, certificación o trazabilidad. En un tema donde el sector público y las asociaciones hoteleras manejan datos fragmentados, la falta de referencias limita la posibilidad de contrastar el alcance real de la afirmación.
Entre eficiencia y marketing verde
El debate sobre sostenibilidad en turismo no se agota en automatizar habitaciones. Incluye cómo se genera la electricidad, qué tan resiliente es la infraestructura ante fenómenos meteorológicos, y si la modernización reduce emisiones o solo optimiza costos. Sin métricas auditables, la narrativa puede deslizarse hacia el “greenwashing”, incluso cuando existan mejoras reales.
Tokenización, blockchain y ciudades “inteligentes”: promesas que ya asoman
Panduit cita proyectos en el Caribe con propuestas “disruptivas”, como hoteles tokenizados y desarrollos que buscan integrar hoteles en redes urbanas inteligentes.
En República Dominicana, el tema de la tokenización hotelera ya ha sido presentado públicamente en espacios como Fitur 2026, donde se divulgó un proyecto de hotel “totalmente tokenizado” en Punta Cana. La tendencia conecta turismo, finanzas e innovación, pero también obliga a mirar regulación, protección al inversionista y claridad sobre los modelos de negocio.
Los retos: hoteles viejos, muros “anti-señal” y modernización costosa
Más allá del entusiasmo tecnológico, el propio documento reconoce obstáculos estructurales: hoteles diseñados hace dos o tres décadas con paredes de concreto grueso (que afectan señal WiFi y telefonía) y ductos saturados que dificultan el recableado.
A mayor digitalización, mayor superficie de ataque: cerraduras inteligentes, cámaras, sistemas de climatización y redes de servicio conectadas pueden convertirse en puntos vulnerables si no se actualizan, monitorean y segmentan adecuadamente.
En un destino que se vende por confianza y seguridad, un incidente —filtración de datos, fallos de acceso, interrupciones de servicio— puede tener efectos reputacionales inmediatos. El salto a hoteles “inteligentes” no es solo comprar equipos: implica personal capacitado, protocolos, auditorías y presupuesto de mantenimiento.
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