Hubo un momento, entre las luces cálidas del hotel Kimpton Las Mercedes y el murmullo de los invitados, en que la pasarela cedió su protagonismo. No fue un vestido lo que detuvo las miradas. Fue un pastel.

Así se vivió Royal Sugar, la propuesta que irrumpió en la 26ª edición del RD Bridal Week 2026 para demostrar que en el universo de las bodas, el diseño no termina en el último metro de tela: continúa en cada piso de bizcocho, en cada flor de azúcar moldeada a mano, en cada estructura que desafía la gravedad con la misma audacia que un corsé de alta costura.

Una pasarela comestible

El concepto fue tan claro como provocador: si los vestidos cuentan una historia, los pasteles también pueden narrarla. Y más de 20 pasteleros dominicanos aceptaron el desafío.

El Royal Sugar Room —un espacio concebido como instalación artística dentro del recorrido del evento— se transformó en una galería donde las piezas no colgaban de paredes sino que se alzaban sobre pedestales, iluminadas como esculturas. Cada pastel había sido diseñado en diálogo con las colecciones que desfilaron en la pasarela, tomando de ellas paletas de color, texturas, siluetas y ese espíritu Bridgerton de romanticismo y elegancia de la era Regencia que marcó la estética de toda la edición.

No eran postres. Eran piezas de diseño que se podían comer.

El talento detrás del fondant

La nómina de creadores reunió a nombres consolidados de la pastelería dominicana junto a talentos emergentes que están redefiniendo el oficio. Participaron Cake Studio by Mily Pimentel, Celio Rodríguez, Cake Lover, Santia Bakery, Cakes by Vale, La Artesanal Pastelería, Rosario Hernández Pastelería Fina, Sweet Concept, Mariola, Repostería Miguelina, Fresco de Horno, Los Cookies by Arlina, Noah de Bari, Encajes de Azúcar, Eugenia Morrobel, Bake Artistry, Bakeposh, Mr. Cake Maker, Cristina Cake Studio, Lily Fuji, Annia Ramírez y Casa Dessert Pâtisserie.

Cada uno abordó el pastel de boda no como un complemento del banquete, sino como parte del concepto integral de la celebración: una pieza que conversa con el vestido, con la decoración floral, con la arquitectura del espacio. Hubo torres de pisos asimétricos que evocaban las líneas estructurales de los trajes de Manuel Febrillet; superficies texturizadas que recordaban los bordados artesanales de Giannina Azar; paletas en tonos empolvados —rosa viejo, champagne, lavanda— que respiraban el mismo aire que las colecciones de pasarela.

Donde la gastronomía se vuelve experiencia

Lo que propuso Royal Sugar trasciende la tendencia. Es un cambio de paradigma en la manera de concebir una boda.

En un mercado nupcial que mueve millones y donde República Dominicana se posiciona como destino de bodas de referencia en el Caribe, el pastel dejó de ser "lo que se corta al final de la fiesta" para convertirse en un elemento de diseño con nombre propio, firma y concepto. Un objeto que se fotografía, se comparte, se recuerda. Que define la identidad visual de la celebración tanto como el ramo o el velo.

La 26ª edición del RD Bridal Week, producida por Sócrates McKinney y celebrada del 19 al 22 de marzo en el Kimpton Las Mercedes de la Ciudad Colonial, ya había ampliado su mirada más allá de la moda con bridal talks, experiencias sensoriales y la incorporación de la gastronomía como eje creativo. Royal Sugar fue la expresión más contundente de esa visión: la prueba de que cuando el azúcar se piensa como diseño, los pasteles también desfilan.

Más que un postre, una declaración

Hubo quienes se detuvieron largos minutos frente a las vitrinas del Royal Sugar Room, celular en mano, intentando descifrar si aquella flor era de tela o de azúcar. Hubo quienes preguntaron si las piezas estaban a la venta. Y hubo quienes, simplemente, entendieron que estaban frente a una nueva forma de arte aplicado al universo bridal.

Porque en esta edición del RD Bridal Week, la pasarela no fue solo de telas y tacones. También fue de harina, mantequilla y creatividad sin límites. Y los más de 20 artistas del azúcar que participaron dejaron algo claro: en una boda dominicana, el pastel ya no acompaña. Protagoniza.

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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