El auge de los péptidos coincide con un contexto en el que la obesidad continúa aumentando en todo el mundo. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada ocho habitantes del planeta vivía con obesidad en 2022 y más de 2,500 millones de adultos presentaban sobrepeso, una tendencia que ha impulsado la búsqueda de nuevas alternativas para tratar esta enfermedad crónica.

En ese escenario, medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida han ganado protagonismo por su eficacia en el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2. Al mismo tiempo, el término "péptidos" se ha popularizado en redes sociales y clínicas de bienestar, donde con frecuencia se les atribuyen efectos que van desde la pérdida de peso hasta el aumento de masa muscular y el rejuvenecimiento, sin distinguir entre los compuestos respaldados por la evidencia científica y aquellos que aún permanecen en investigación.

Pero ¿qué son realmente los péptidos y qué dice la evidencia científica sobre su uso?

¿Qué son los péptidos?

La médico con especialidad en nutrición clínica Pilar Villafaña explica que los péptidos no son una novedad ni una sustancia ajena al organismo. Se trata de cadenas cortas de aminoácidos cuya función es enviar señales para que distintos procesos fisiológicos puedan desarrollarse correctamente.

Estas moléculas participan en funciones tan diversas como la regulación de la glucosa, el control del apetito, el funcionamiento del sistema inmunológico y otros mecanismos relacionados con el metabolismo. También aclara que los aminoácidos son las estructuras más pequeñas que, al unirse, forman proteínas, mientras que los péptidos son cadenas cortas que cumplen funciones específicas de señalización.

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Nutrióloga clínica, Pilar Villafaña

¿Por qué se hicieron tan populares?

Aunque hoy suelen asociarse con la pérdida de peso, Villafaña señala que los péptidos llevan alrededor de dos décadas utilizándose en medicina y que originalmente fueron desarrollados para ayudar a controlar la glucosa en personas con diabetes y resistencia a la insulina.

Su popularidad creció cuando comenzaron a observarse efectos sobre el control del apetito y la pérdida de peso. A ello se sumó la difusión de estos medicamentos por parte de celebridades e influencers, lo que impulsó su presencia en redes sociales y despertó el interés del público.

No obstante, la especialista advierte que el éxito de estos tratamientos no debe interpretarse como una solución inmediata.

¿Qué beneficios tienen respaldo científico?

Villafaña sostiene que algunos péptidos cuentan con suficiente evidencia científica y han sido aprobados para tratar enfermedades específicas.

Entre ellos menciona la semaglutida y la tirzepatida, utilizadas para el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2. Explica que estos medicamentos actúan sobre hormonas relacionadas con la saciedad y la regulación de la glucosa, permitiendo que la sensación de llenura se prolongue por más tiempo. Además, señala que algunos estudios han mostrado beneficios adicionales, como efectos favorables sobre el hígado graso y una posible protección renal en determinados pacientes.

La especialista añade que también existen otros péptidos empleados en medicina estética y dermatología, mientras que algunos compuestos continúan en investigación y todavía no cuentan con aprobación para su uso generalizado.

¿Quiénes realmente deberían utilizarlos?

No todas las personas que desean bajar algunos kilos necesitan un tratamiento con péptidos.

Según Villafaña, las guías clínicas suelen recomendar estos medicamentos para personas con obesidad o con sobrepeso acompañado de enfermedades como diabetes, hipertensión, resistencia a la insulina o problemas cardiovasculares. Antes de indicar el tratamiento, explica, es necesario evaluar el estado de salud del paciente mediante una valoración clínica y estudios complementarios para determinar si los beneficios superan los posibles riesgos.

En cambio, considera que quienes únicamente buscan perder unas pocas libras por motivos estéticos generalmente no califican para este tipo de tratamiento y pueden obtener mejores resultados mediante cambios en la alimentación y el estilo de vida.

Los riesgos del uso sin supervisión

La especialista insiste en que el principal problema no son los péptidos, sino utilizarlos sin la orientación adecuada.

Explica que emplearlos sin seguimiento profesional puede favorecer una pérdida excesiva de masa muscular, aumentar el riesgo de deshidratación por efectos secundarios como náuseas y vómitos, e incluso contribuir al desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria cuando la persona deja de comer debido a la disminución del apetito.

Para Villafaña, preservar la masa muscular es una prioridad durante cualquier tratamiento para perder peso, ya que desempeña un papel fundamental en la salud metabólica.

También advierte que iniciar el tratamiento con dosis superiores a las recomendadas o sin una evaluación previa puede aumentar la probabilidad de complicaciones. Incluso menciona que la evidencia científica describe eventos adversos como pancreatitis en pacientes que no eran candidatos o que utilizaron estos medicamentos de forma inadecuada.

Los hábitos siguen siendo la base del tratamiento

Más allá del medicamento, Villafaña considera que ningún péptido puede sustituir los hábitos saludables.

"No hay magia detrás de los péptidos, no la hay. Hay ciencia detrás de los péptidos, no magia", afirma.

La especialista explica que una alimentación equilibrada, la actividad física, el descanso y el acompañamiento profesional son indispensables para preservar la masa muscular y mantener los resultados a largo plazo. De lo contrario, existe la posibilidad de recuperar el peso perdido una vez finalice el tratamiento, especialmente si no se modifican los hábitos que contribuyeron al exceso de peso.

¿Cómo acceder a un tratamiento seguro?

Para quienes estén considerando utilizar péptidos, Villafaña recomienda acudir a profesionales con formación en nutrición clínica, endocrinología o especialidades relacionadas con el manejo de la obesidad y las enfermedades metabólicas.

A su juicio, la indicación de estos medicamentos debe formar parte de un plan integral que incluya evaluación médica, cambios en el estilo de vida y seguimiento continuo.

"Lo que no es que no utilicen los péptidos, es que sepan con quién lo van a utilizar", subraya.

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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