El Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie) desplegó una jornada de salud integral en la comunidad de Sabana Perdida, en Santo Domingo Norte, donde más de mil estudiantes de cinco centros educativos públicos recibieron atención médica gratuita en áreas bucal, visual, auditiva y preventiva. Es la cuarta intervención de este tipo que la institución realiza en lo que va de 2026, dentro de un plan que contempla más de diez operativos a nivel nacional durante el año.
La actividad concentró a alumnos de la Escuela Primaria Marañón I, el Colegio Cardenal Sancha (Fe y Alegría), los centros María Teresa Mirabal (Fe y Esperanza) y María Teresa Mirabal, y el Centro Cristiano de Educación para Sordos. La selección de Sabana Perdida no es casual: se trata de una de las zonas periurbanas de Santo Domingo Norte con mayor densidad escolar y menor acceso histórico a servicios de salud especializados.
El director ejecutivo del Inabie, Adolfo Pérez, encabezó el recorrido junto a funcionarios del Ministerio de Educación y representantes de Promese/Cal, y reafirmó que la meta institucional para este año es alcanzar a más de 500,000 estudiantes del sistema educativo público.
"Con esta jornada seguimos garantizando atención oportuna y de calidad para los estudiantes. Para este 2026, tenemos programadas más de 10 jornadas integrales a nivel nacional", declaró Pérez durante la actividad.
Qué servicios se ofrecieron
La jornada operó en cuatro áreas simultáneas:
Salud bucal: restauraciones dentales, extracciones, profilaxis, aplicación de flúor y evaluaciones especializadas.
Salud visual: oftalmoscopia, autorefracción, pruebas de lentes y tonometría. Los estudiantes que requirieron corrección visual recibieron la prescripción y, posteriormente, los lentes fabricados por la propia institución.
Salud auditiva: audiometrías y adaptación de auxiliares auditivos, entregados de forma inmediata a quienes los necesitaban.
Salud preventiva y nutricional: chequeos generales y suministro de medicamentos para afecciones comunes en edad escolar.
La entrega de lentes y auxiliares auditivos en el mismo operativo —sin derivaciones ni listas de espera— es uno de los elementos que distingue este modelo de atención del sistema convencional de salud pública.
Las familias, el termómetro real
Más allá de las cifras institucionales, el impacto se mide en testimonios como el de Flogenly Sajuin, madre de uno de los estudiantes beneficiados.
"Mi hijo tiene problemas de la vista y gracias a esta ayuda podrá aprender mejor. No siempre contamos con los recursos para consultas médicas, por lo que esto representa una gran oportunidad para su desarrollo", expresó.
Santa Reyes, directora de uno de los centros participantes, subrayó que la jornada permite atender necesidades de salud sin interrumpir el calendario escolar, lo que representa "un alivio para muchas familias" que de otro modo no podrían costear esas atenciones.
Una meta ambiciosa frente a una brecha estructural
La jornada de Sabana Perdida se inscribe en una tendencia de expansión del Programa de Salud Escolar del Inabie que viene acelerándose desde 2025. El año pasado, la institución reforzó la salud preventiva en escuelas con la entrega de más de 63,000 medicamentos en 112 centros educativos, y mantuvo sus servicios médicos gratuitos incluso durante el período de vacaciones, lo que evidencia una apuesta por la continuidad más allá del calendario escolar.
La meta de medio millón que ahora maneja el director Pérez representa una revisión al alza significativa frente a las proyecciones iniciales del año escolar, aunque sigue siendo una fracción de los más de 2 millones de alumnos que componen el sistema público dominicano.
La pregunta que queda abierta es de escala: con diez jornadas planificadas para todo el año y una cobertura de alrededor de mil estudiantes por operativo, la aritmética sugiere que el grueso de la atención deberá canalizarse a través de los módulos de salud permanentes y las atenciones diarias en los miles de centros educativos donde el Inabie tiene presencia.
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