La radioterapia y la braquiterapia forman parte de los tratamientos fundamentales contra el cáncer de cuello uterino, especialmente en pacientes diagnosticadas en etapas localmente avanzadas.
Este tipo de cáncer continúa siendo uno de los tumores ginecológicos más frecuentes en varias regiones del mundo y una causa importante de mortalidad en mujeres, particularmente en países de ingresos medios, donde muchas pacientes reciben el diagnóstico cuando la enfermedad ya se encuentra en fases avanzadas.
En estos casos, el tratamiento suele incluir la combinación de radioterapia con quimioterapia, estrategia que ha demostrado mejorar el control del tumor y aumentar las probabilidades de curación.
La radioterapia emplea radiación de alta energía para destruir células cancerosas e impedir su crecimiento. En el caso del cáncer de cuello uterino, el tratamiento suele iniciar con radioterapia externa dirigida hacia el tumor y los ganglios linfáticos de la pelvis mediante equipos especializados.
De acuerdo con la radiooncóloga Jazmín García, del Centro de Radioterapia Integral, los avances tecnológicos han permitido que esta terapia sea cada vez más precisa mediante técnicas como la radioterapia de intensidad modulada y la radioterapia guiada por imágenes, que permiten adaptar el tratamiento a la anatomía de cada paciente.
La especialista explicó que una parte importante del tratamiento es la braquiterapia, una técnica en la que la fuente de radiación se coloca directamente dentro o cerca del tumor mediante aplicadores que se introducen en el útero y la vagina.
Este procedimiento permite administrar dosis altas de radiación de manera localizada, aumentando la eficacia del tratamiento mientras se limita la exposición de los tejidos sanos cercanos.
Según explicó la especialista, la evidencia científica ha demostrado que el tratamiento del cáncer de cuello uterino no está completo sin braquiterapia, ya que su uso adecuado mejora el control local del tumor y las tasas de supervivencia.
No obstante, el acceso a esta tecnología aún es limitado en algunos países debido a que requiere equipos especializados, planificación avanzada y personal médico entrenado.
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