El objetivo del suicidio no es terminar con la propia vida, sino descansar de un dolor o desesperación, cuando no se es capaz de apreciar los recursos disponibles y se pierden de vista alternativas para gestionar una respuesta adecuada.
“La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año unas 727,000 personas mueren por suicidio en el mundo, mientras que muchas más realizan intentos que no llegan a consumarse”. Y “en la República Dominicana, sitúa la tasa general en 4.2 suicidios por cada 100,000 habitantes”. (Claudia Fernández, Diario Libre del 25 de mayo, 2026)
A pesar de ser un problema serio de salud pública, por su presencia y consecuencias, es uno de esos temas odiosos que no quisiéramos hablar, aunque esté tocando nuestra puerta personal, familiar o comunitaria. Y cuando se habla suele ser en susurros, como se tratan los secretos.
Los casos de suicidio esconden historias que no se han contado o de las que se han omitido informaciones claves, así se generan mitos para explicar lo que se desconoce.
La frase: “Lo que evitas invitas”, toma carne cuando en el seno familiar no se asume el desafío de escudriñar las historias de suicidio y poner cada pieza en su lugar en tal rompecabezas.
Si como persona ciudadana sientes el llamado de hacer algo para evitar este problema, toma en cuenta lo que te presento aquí: señales más frecuentes que nos invitan a tomar acción oportuna, y que te permitirían detectar situaciones de posibles suicidios algunas de sus causas y una lista de factores de riesgo y factores protectores que nos permiten realizar aportes a más largo plazo.
Señales a tomar en cuenta
- Afección de su estado de ánimo que va empeorando
- Falta de motivación con la vida. Le da lo mismo estar viv@ como que no.
- Sensación de vacío, sin razón para vivir
- Expresión de querer morirse
- Aislamiento, cuando antes era una persona sociable.
- Utilización de frases como: “para qué estar viv@”, “tanto afán en esta vida y total para nada”, “Esta vida no tiene sentido”, “para tanto sufrimiento o… es mejor desaparecer” o algunas frases premonitorias de la muerte, que dan la impresión de que se está despidiendo.
- Cambios en el patrón de alimentación sobre todo de descuido.
- Combinado con otras señales, se tiene medios facilitadores para acabar con su vida: (pastillas, armas, etc.).
- Conductas de alto riesgo: conducir a gran velocidad.
- Percibe que los problemas que enfrenta son más fuertes que sí mism@.
- Ante los problemas no visualiza ninguna solución posible, lo que le hace sentir acorralad@, atrapad@.
- Si observas algunas señales, involúcrate, escucha a esa persona y tómale con seriedad.
¿Qué harías ante casos como estos que han terminado en suicidio?
Te encuentras con Aníbal, un vecino a quien conoces poco, qué va bajando las escaleras muy elegante y le dices: "Vecino, ¿a dónde va tan bien vestido?" Y te dice "Allí a tirarme del puente"….
Una adolescente que tiene un conflicto con su mejor amiga que termina en ruptura de la relación. Eso le afecta mucho y un día posterior cualquiera se despide de su grupo de escuela, como si no fuera a volver más.
Un Señor muy generoso, muy de iglesia, tiene una posición económica de abundancia, por sus negocios. En la iglesia está dispuesto a colaborar en todo, económicamente y con favores o diligencias. Ha hecho de su vida un DAR. Vive una crisis económica. Sus negocios fracasan y se recoge, deja de ir a la iglesia y cada vez se sabe menos de él.
Causas del suicidio
Por ser un tema multicausal, nos convoca a escudriñar con los ojos bien abiertos:
- El Contexto que lo rodea. Circundando un suicidio solemos encontrar una combinación de factores, entre los que pueden estar: depresión sin tratamiento, pérdida reciente, consumo de drogas, uno o más eventos traumáticos o críticos ante los cuales la persona se siente acorralada.
- Razones psicológicas, como pueden ser: una baja autoestima, desesperanza e impotencia aprendida, efectos de sustancias adictivas, trastorno de estrés postraumáticos psicóticos, dificultades para manejar situaciones críticas, etc.
- Razones sociales: como puede ser soledad, falta de vínculos sólidos y nutricios, etc.
- Situación económica: desempleo, presión económica ante la cual se siente impotente de cumplir compromisos.
Factores de riesgos ante el suicidio
Hay una serie de factores que, aunque no sean determinantes para llegar a provocar el hecho, es importante ponerles atención como sociedad y familia. Veamos algunos:
- El mayor factor de riesgo es haberlo intentado antes.
- Padecer un dolor insoportable, ya sea emocional o físico
- Sentir el ser una carga para otra u otras personas.
- Depresión no tratada.
- Sentimiento de gran culpa o vergüenza.
- Antecedentes de suicidio en la familia.
- Consumo de alcohol u otra droga, en aumento.
- Dificultades con el sueño en agudización.
- Una importante pérdida reciente.
- Duelos no procesados.
- Una separación de pareja o divorcio complicado.
- Involucrarse en muchas situaciones delicadas o problemáticas.
- Sentir el rechazo de los y las demás por alguna condición personal.
- Haber pedido ayuda anteriormente y que se le haya negado o haber confiado un problema alguien que le traicionó, usándolo en su contra.
- Violación sexual.
- Dificultad para pedir ayuda, sensación de bajo merecimiento.
- En la niñez o adolescencia tomar en cuenta la violencia intrafamiliar, el abuso sexual infantil, abuso psicológico prolongado, abandono, negligencia, falta de apoyo social, aislamiento, ser víctima o victimario de bullyng.
- Ser perpetrador de feminicidio.
Hipótesis de causas inconscientes
Mirándolo desde la Descodificación Biológica, el suicidio tiene un sentido biológico o positivo que responde a un “programa de salida única”, ya que estar viviendo en las circunstancias del momento implica mayor inestabilidad emocional que morir.
Este hecho odioso puede hablarnos de una situación transgeneracional, por la transmisión de traumas no resueltos y/o secretos familiares, de la cual la persona afectada no conoce. La modalidad que se escoge para morir ofrece información sobre sus orígenes. Desde aquí, cuando se descubre el programa, su por qué y para qué, se puede desinstalar del inconsciente personal y familiar.
Si al evaluar la situación vemos que estamos ante un posible hecho inminente, corresponde enfocamos en la prevención con respuestas inmediatas y contundentes
- Si esta realidad la estás viviendo tú, por tu bienestar y el de las personas cercanas, lo primero es pedir ayuda a la primera persona a la que tengas acceso para que te sostenga en buscar un apoyo profesional de salud mental, que involucre psicología y psiquiatría. Sostener el tratamiento será más favorable si cuentas con un grupo de apoyo, de confianza, que puedan vigilar por tu bienestar. Este momento presente puede convertirse en el primer día de los mejores de tu vida, en el inicio de una nueva vida, favorable para ti.
- Si al VER esta realidad en otra persona tienes dudas para asumir alguna acción, te aseguro que tu mejor opción es hacer lo que te sea posible, aunque no confíes mucho en los resultados, con lo que puedas. Aquí te presento algunas opciones para entrenar tu cerebro para dar respuesta en caso que se te presente tal situación.
Qué hacer ante el intento de Suicidio de otra persona
No procures manejar la situación en solitario
- Llama al 911
- No le dejes a solas.
- Avisa de inmediato a alguna otra persona familiar o cercana
- Llévale a un centro de salud, a urgencias para que se le evalúe y se le de tratamiento. En estos casos suele requerir unos días de hospitalización hasta que pase la crisis suicida, con intervención médica (psiquiátrica).
- Si bien es cierto que no eres la persona responsable de evitar un suicidio. Tu acción puede marcar la diferencia entre una posibilidad y un hecho consumado. Por esto es muy beneficioso hacer algo para ayudar a la persona a entender que hay otras alternativas para asegurar su bienestar y recibir tratamiento.
Consecuencias
Un suicidio no sólo representa la muerte o pérdida física de alguien. Deja un clima de impacto emocional y psicológico a su alrededor: se genera un duelo traumático, estigma, vergüenza, sentimiento culpa, rabia, mitos, miedo de la repetición del evento en la misma familia, sensación de inseguridad generalizada, que en otra generación se repita, afecta la autoestima, dificultades para afrontar duelos posteriores, etc.
Dependiendo de quién sea que lo haga se puede desencadenar un cuadro doloroso y complicado. Por ejemplo, cuando la persona suicida es niño, niña, adolescente o joven, la herida que deja a su familia genera un duelo muy difícil de superar. Si lo hace una persona que deja a hijos e hijas menores de edad genera una sensación de abandono, orfandad y un dolor inexplicable, acompañado de las complicaciones sociales y económicas, con posible reestructuración familiar. Así sucesivamente, cada hecho puede darnos un cuadro patético del que es muy difícil salir sin ayuda profesional, donde se pueda validar, expresar y comprender las realidades emocionales y personales, que permitan sacar a la luz los secretos para sanar y generar el avance en las etapas del duelo y romper con el miedo al estigma.
Una de las heridas más dolorosas para una madre o un padre es afrontar el suicidio de un hijo o hija, sobre todo en la niñez o adolescencia. Esto suele generar una sensación que hiela el alma al darse cuenta de que ya no puede hacer nada para evitarlo.
Es común buscar culpables externos, lo cual se convierte en un mecanismo de defensa y hasta de sobrevivencia para lidiar con el sentimiento de culpa, y la incapacidad de VER el sentido del hecho mismo, que es muy difícil de asumir y liberar, sin apoyo.
Factores protectores ante el suicidio
Si invertimos los factores de riesgo, vamos a identificar muchos de los protectores. Veamos algunos más.
- Habilidades sociales, como la facilidad para confiar, dar y pedir ayuda.
- Tener un grupo de apoyo social, que se percibe como tal con vínculos fuertes.
- Experiencia positiva de buscar ayuda y encontrar soluciones, donde sólo se veía el problema.
- Desarrollo de habilidades para resolver problemas, encontrando varias salidas.
- Tener proyecto de vida con compromiso y entusiasmo.
- Sentido de utilidad en su entorno sociofamiliar.
- Creencias que desaprueban el suicidio y exaltan la autopreservación.
- Facilidad en el acceso y efectividad de los servicios de salud integral, sobre todo de Salud Mental.
Algunas frases que nos pueden ser útil en momentos relacionados con este tema
“Quien dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón” (Escribió Fito Páez con apenas 22 años en una hermosa canción que ha recorrido el mundo).
Aquí te comparto algunas del equipo editorial Talked: https://www.talked.com.au/blog/suicide-prevention-quotes)
- El suicidio no discrimina. Puede afectar la vida de cualquiera, independientemente de su edad, género, origen cultural o éxito personal. Pero, así como el dolor es real, también lo es la sanación. Y a veces, las palabras adecuadas en el momento preciso pueden ser un salvavidas.
- “Incluso la noche más oscura terminará y el sol saldrá.” (Victor Hugo)
- “Confía en esta verdad: la oscuridad no es eterna. Volverá el día, trayendo consigo espacio para la sanación, incluso cuando lo único que sientas sea una carga”.
- Sí, duele… acepta que ese dolor te invade, pero no permitas que te convenza de que durará para siempre. Como todas las tormentas, esta también pasará.
- “El dolor no tiene por qué destruirte. Siéntelo, llora si lo necesitas, y deja que te fortalezca. Aunque sea difícil de ver, tu resiliencia crece con cada respiración”.
- “Tus circunstancias actuales no determinan adónde puedes llegar. Simplemente determinan dónde empiezas.” (Nido Qubein)
- “El suicidio no es una respuesta, es destrucción.” (Al Green)
- Puede que el peso de tu dolor te parezca insoportable, pero elegir acabar con todo no elimina el sufrimiento; simplemente lo transmites a quienes te aman. Tú importas, y la sanación aún es posible.
- “Cuando no tengas fuerzas para dar otro paso, pídeles a tus seres queridos que te ayuden a seguir adelante.” (Anónimo).
- No tienes que cargar con todo tú solo o sola. Permite que alguien te ayude. Incluso un simple susurro pidiendo auxilio puede abrirte la puerta al alivio y al apoyo.
Compartir esta nota
