A los pies de los arqueólogos, hay un pozo de piedra de unos 50m². El "lago sagrado" es la cuenca interior que caracteriza al templo egipcio. Representa el océano primordial.
Su agua, "el agua de los orígenes", se utilizaba para la purificación ritual, explica Vincent Rondot, egiptólogo y director honorario del Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo del Louvre: "El lago sagrado es una herramienta teológica esencial para el funcionamiento autónomo de un templo. Se ha descubierto un segundo, pero actualmente está bajo investigación".
El lago está compuesto en parte por bloques reutilizados, es decir, provenientes de edificios aún más antiguos, cuya existencia quizás ignorábamos.
Aún queda un considerable potencial arqueológico por descubrir
Su descubrimiento es el resultado de una colaboración que comenzó en 2018 entre el Gobierno egipcio y la Academia China de Ciencias Sociales.
"Los chinos, con su propia experiencia y su propia forma de hacer las cosas, aportarán nuevas perspectivas y posiblemente técnicas nuevas o poco utilizadas al territorio egipcio. Y sin duda traerá resultados", estima Vincent Rondot.
En una capilla dedicada a Osiris, también se encontraron tres santuarios, huesos de animales y varias estatuillas. Es una señal de que el potencial arqueológico de la zona sigue siendo considerable.
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