Al momento de anunciar el premio más codiciado del cine mundial hubo redoble de tambor, pero no demasiada sorpresa. La comedia con tintes políticos "Una batalla tras otra" de Paul Thomas Anderson, con Leonardo Di Caprio, se llevó el Oscar a la Mejor Película anoche en Los Ángeles. Fue en realidad la gran ganadora contabilizando seis estatuillas en total, incluyendo Mejor director o Mejor actor de reparto para Sean Penn, quien brilló por su ausencia.
Esta cinta inspirada en la novela “Vineland” de Thomas Pynchon cuenta la rocambolesca historia de un ex revolucionario a quien el pasado le pasa factura, en un contexto marcado por las tensiones entre supremacistas blancos, activistas e inmigrantes, en Estados Unidos.
La irlandesa Jesse Buckley se llevó las manos a la cara, al escuchar su nombre, pero ahí tampoco había mucho suspenso: era la gran favorita al Oscar a la mejor Actriz por su interpretación de Agnès en el drama de época "Hamnet". El galardón al Mejor Actor fue para Michael B. Jordan por su increíble actuación en “Sinners” (Pecadores) donde interpretaba a unos gemelos afrodescendientes que enfrentan a blancos y vampiros durante los años de segregación racial en Estados Unidos.
A diferencia de otras ediciones y a pesar del tenso momento internacional, la 98ª gala de los Oscar tuvo pocos mensajes políticos, salvo el grito del actor español Javier Bardem, quien lanzó un escueto “No a la guerra, Palestina libre”.
El Oscar a la mejor película internacional fue para la noruega "Valor sentimental" de Joachim Trier, y mientras que “KPop Demon Hunters” se llevó dos estatuillas, Mejor cinta de animación y mejor canción "Golden" que fue interpretada en vivo anoche en el Dolby Theater de Los Angeles.
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