El patio de la escuela primaria de la localidad de Qab Elias, en el valle de la Bekaa, cambió de caras. Ya no hay alumnos, aquí todos son niños desplazados. Y en las aulas, las personas mayores viven con dificultad.
"Es apenas una porción pequeña"
"Tengo varios problemas de salud. Siento que se me va la fuerza y me tiemblan las piernas. Me siento invisible, pero sé que la gente me está mirando", dice una mujer ciega que viene de Baalbek.
Varias familias comparten un espacio común. Están a salvo de los bombardeos, pero la municipalidad solo puede darles un plato al día. La familia de esta mujer es numerosa.
"Esta es la comida: un pan, una botellita de agua y un plátano. Es apenas una porción pequeña. Hace mucho frío. La caldera de diésel ya estaba aquí cuando llegamos; había suficiente para los niños de esta escuela, pero ya se acabó. El precio casi se duplicó desde que nos desplazamos. Compramos solo un poco para la noche; comemos algo ligero y nos vamos a dormir", detalla.
Una localidad "relativamente segura"
La directora de la escuela, Neimat Al Maalem, llenó la escuela con más de 200 personas, con la ayuda de las ONG y de la municipalidad. "Aquí tampoco hay nadie que nos dé atención médica; el centro que nos atiende es una clínica móvil. Es una unidad que viene una vez a la semana, organizada por el Ministerio de Salud", explica.
Los más adinerados logran alquilar viviendas. Farid es habitante de Qab Elias desde siempre y cuenta cómo son percibidos los desplazados: "La zona donde yo vivo se supone que es más segura, y aquí han llegado muchos refugiados. Y la mayoría de los que vienen aquí son chiitas, y a veces le da miedo a la gente, de pronto alguien está involucrado con el partido de Hezbolá, entonces le da miedo recibirlos. De experiencia pasada, todo el mundo prefiere no alquilar para no quedarse destacado para largo plazo sin utilidad. Esperamos que esto se solucione pronto".
Miles de desplazados han llegado al sector, y Qab Elias ha recibido 800. "Nuestra localidad, Qab Elias, es relativamente segura, ya que nos encontramos lejos del sur y de la frontera. Cuando comenzó la crisis, movilizamos un equipo de crisis que incluye miembros de la sociedad civil, la Cruz Roja, la Protección Civil, líderes comunitarios, residentes locales y el sector médico. Creamos este comité de emergencia con antelación para estar preparados y proteger a los desplazados de las zonas fronterizas", indica su alcalde, Salah Adel Taleb.
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