Con Nathanaël Vittrant y Sergey Dmitriev, enviados especiales a Odesa,
La cita es a las 23:00 con el grupo móvil antiaéreo Tsunami, en un pequeño camino de tierra cuya ubicación no puede revelarse. Llegamos al lugar iluminados por la luz de las linternas. “Forsazh”, que es su nombre de guerra, es miembro de esta unidad que forma parte de la brigada Ljut (“Furia” en español), de la policía nacional ucraniana.
“Al principio, éramos un grupo de asalto; luchamos en el Donbás”, explica este miembro de la unidad. “Y luego se formó este grupo a partir de los heridos que ya no estaban físicamente en condiciones de combatir. Estamos aquí las 24 horas del día, los 7 días de la semana”.
Quien hace las veces de guía muestra cómo funciona la ametralladora con una pantalla de infrarrojos: “Apuntas al cielo, observas la velocidad a la que se desplaza el dron, y la idea es disparar delante de él para crear un muro de fuego en su trayectoria”, detalla Forsazh.
“El dron atraviesa esta barrera de balas, es alcanzado, cae y explota”.
Derribar drones rusos con ametralladoras
La unidad Tsunami recibe la información de que se han detectado aviones de combate rusos en el cielo sobre Crimea. Esto significa que podrían lanzar drones sobre la región. En ese caso, es de esperarse que haya drones sobre esta unidad en unos 15 minutos. Por lo tanto, se preparan para esa eventualidad.
Se informa a la unidad de que efectivamente hay un dron ruso que amenaza la región, pero está un poco demasiado lejos para que sus hombres puedan intervenir. Se pondrán en marcha otros medios de defensa. Esta vez, y menos mal, no tendrán que abrir fuego. Así que estos veteranos muestran en sus teléfonos videos de drones rusos derribados en Ucrania, aquí o en otros lugares, por ametralladoras como la que tiene la unidad Tsunami.
En el horizonte, el jefe de la unidad cree ver una explosión. Pero es difícil saber, a esa distancia, si se trata del dron ruso que fue destruido por la defensa ucraniana o si, por el contrario, alcanzó su objetivo.
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