Por el corresponsal de RFI en Kiev
SkyFall abre discretamente sus puertas: los fabricantes de drones son objetivos para Rusia. Como en un museo, los diferentes prototipos, muy apreciados por los soldados, se exponen a los visitantes.
“Si hablamos de los P1-Sun, los Vampire y otros modelos, contamos con versiones totalmente ucranianas. Aún no en los volúmenes necesarios para cubrir todas las necesidades, pero estos modelos existen y ya se están utilizando”, detalla a RFI un responsable de comunicación que desea permanecer en el anonimato. Explica que, a largo plazo, el objetivo es nacionalizar la totalidad de la cadena de producción. “Tenemos un proyecto llamado ‘Non-China’. Por eso intentamos localizar la producción en la medida de lo posible. Diría que todos los drones fabricados por SkyFall están muy localizados y contienen un porcentaje muy bajo de componentes chinos”, afirma.
Recurrir a Taiwán
Aunque se ha reducido considerablemente desde el inicio del conflicto, la dependencia de China no se ha superado del todo. Y Ucrania sigue importando baterías de litio y algunos componentes microelectrónicos esenciales para los drones de combate. “Para los lotes importantes que debemos entregar al ejército ucraniano, combinamos los componentes: pueden ser 100 % ucranianos, o bien una mezcla de componentes ucranianos e importados”.
Para reducir aún más esta dependencia, Kiev recurre ahora a Taiwán, principal productor de microchips y, desde hace unos meses, socio esencial de Ucrania.
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