Fue la estrella de la Feria Anual del Juguete que se llevó a cabo recientemente en la capital: el 38.º y más reciente modelo de Tamagotchi que se lleva en el dedo. Consiste en un anillo minúsculo.
“Cuando era pequeña, tenía varios Tamagotchis y me pasaba un montón de tiempo cuidándolos bien para que crecieran y estuvieran sanos. Fueron momentos maravillosos”, recuerda una habitante de la capital japonesa a RFI. “Y ahora, con este anillo, tengo la alegría de volver a la infancia”, explica.
Éxito arrollador
Takekazu Hongo fue quien inventó los Tamagotchis hace treinta años. Recuerda el día en que presentó su proyecto a sus colegas del grupo Bandai, que comercializa este juguete.
“No podían creerlo, estaban completamente atónitos. ‘¿¡Animales virtuales que hacen sus necesidades y mueren si los descuidas?! ¿Pero qué es esto?’. Eso es lo que me dijeron la mayoría”, recuerda Takekazu Hongo. “No estaba muy seguro de que fuera a funcionar, pero nos lanzamos a la aventura y, de hecho, este juguete tuvo un éxito arrollador de inmediato. Especialmente entre las alumnas de primaria”.
El efecto “kidult”
Los sociólogos explican el resurgimiento actual del entusiasmo por los Tamagotchis mediante el concepto conocido como “kidults”. Este anglicismo se refiere a los adultos que redescubren con nostalgia los juegos que les encantaban cuando eran pequeños.
Este fenómeno contribuye en gran medida al auge del mercado de los juguetes en el archipiélago. Este mercado registra una facturación anual de 1,2 billones de yenes, más de 6 mil millones de euros, en constante crecimiento.
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