El oficialismo de Gustavo Petro parece terminar su mandato fortalecido. Su partido, el Pacto Histórico logró 25 escaños en el Senado, equivalente a un 23% de los votos, aunque su ventaja es estrecha frente a la principal fuerza opositora, el Centro Democrático, el partido de derecha del expresidente Álvaro Uribe, que logró 17 escaños.
Si bien, existe la posibilidad de que dicha agrupación política haga alianzas con otros partidos conservadores para lograr mayoría, analistas como Jerónimo Ríos, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid y exasesor del proceso de paz en Colombia, destacan el posicionamiento del partido oficialista como una normalización de una fuerza de izquierda en Colombia, algo impensable años atrás.
“La izquierda se afianza como candidata seria”
“Tenemos un voto cautivo muy fuerte para el Pacto Histórico y se afianza un hecho que ya viene siendo singular desde el fin del Acuerdo de Paz. En 2018, luego 2022 y ahora 2026, la izquierda se presenta como candidata seria a ganar las elecciones”, indicó Ríos, agregando que ahora se vive una normalización de la izquierda que en Colombia no había sido tan evidente.
“Desde el fin del Acuerdo de Paz se libera un espacio político para la izquierda y permite que esa izquierda, vía partidista y vía un gran conglomerado que es el Pacto Histórico, permita ser gobierno o candidata seria a ejercer de ese gobierno”, aseguró el también investigador.
La izquierda oficialista se fortalece, pero la oposición de derecha también creció alimentando un panorama de polarización, que Ríos explica en los problemas de seguridad del país y el fracaso de la política de paz del mandatario Petro.
La importancia de la política de seguridad
“El personalismo del presidente Uribe hace que cualquier candidato que coloque sea garantía de una acumulación de votos y ahora habrá que dirimir si le permiten a Paloma Valencia constituirse como verdadera punta de lanza del conservatismo colombiano o si este tendrá que resolverse con Abelardo de la Espriella”, señaló Ríos, aunque para él, ambos candidatos representan ese proyecto de seguridad que en el espectro político actual es fundamental.
“El fracaso estrepitoso de la política de paz total, que es incuestionable, le abre una ventana de oportunidad a recuperar el discurso más militarista, más duro de la política de seguridad, que para el imaginario colombiano fue un éxito que permitió derrotar militarmente o al menos estratégicamente a las FARC y que conecta con el proceso de paz que comienza en 2012”, aseguró el exasesor.
Tras las legislativas Colombia se encamina a las presidenciales con una docena de candidatos y futuras alianzas aún difusas. Lo que sí está claro es que el ganador deberá hacer frente a un Congreso fragmentado.
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