Por la corresponsal de RFI en Ciudad de México, Marine Lebegue
Al unísono, las trabajadoras sexuales gritan para denunciar las obras de remodelación de la Ciudad de México. Una de las principales es la construcción de una bicisenda en la calzada de Tlalpan, vía que cruza la urbe de norte a sur hacia el estadio Azteca, donde se van a jugar los partidos del Mundial.
Anna, que encabeza la protesta, explica a RFI: "Empezaron a cerrar la calzada por las noches, lo que significa que ellas ya no recibían trabajo porque, si no pueden pasar los automóviles, ¿pues entonces quién las contrata? Y después lo que hicieron fue que empezaron a poner una ciclovía para empezar a quitar a las trabajadoras sexuales; esa es la situación".
Karolina, otra trabajadora sexual de la calzada de Tlalpan, tuvo que dejar su trabajo cuando empezaron las obras y sufrió las consecuencias.
"Yo caí en situación de calle a raíz de que yo vengo teniendo ingresos de más de 9.000, 10.000 pesos quincenales y donde hasta el día de hoy estoy ganando 1.000 pesos, 800 pesos quincenales, o sea, es terrible la situación en la que me encuentro y en la que se encuentran todas las trabajadoras sexuales"
– Karolina, otra trabajadora sexual de la calzada de Tlalpan
El gobierno capitalino asignó un apoyo emergente de 3.500 pesos mexicanos mensuales a algunas trabajadoras sexuales, pero esta política sigue lejos de convencer a las manifestantes.
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