A su salida el lunes por la mañana, Thaksin abrazó a varios de sus allegados que lo esperaban frente a la prisión, así como a cientos de sus seguidores vestidos de rojo, el color habitual de los partidarios del ex primer ministro, algunos de los cuales gritaban “Amamos a Thaksin”.
El ex primer ministro conserva una base de seguidores fieles, especialmente entre las clases populares de Tailandia. Em, quien creció en un barrio desfavorecido de Bangkok, es hoy un joven doctorando en literatura: “Thaksin, para mí, es una figura a la que admiro, un héroe político. Si siempre lo he apoyado es porque sigo convencido de que no hizo nada malo”. Él considera que Thaksin nunca debería haber pisado la cárcel.
Pero el patriarca de la dinastía política más poderosa del reino sigue dividiendo a la sociedad, como lo destacan los tailandeses entrevistados por nuestro corresponsal en Bangkok, Valentin Cebron. Teerasak, de 55 años, recuerda haber votado por Thaksin en la década de 2000: “Confiábamos en él porque creíamos en sus promesas: decía que iba a combatir la corrupción y reactivar la economía. Al final, pasó todo lo contrario: es inteligente, muy hábil, y terminó desviando aún más fondos que los demás”. Como muchos tailandeses, considera que Thaksin merecía estar en la cárcel desde hace mucho tiempo.
Aimee, por su parte, no siente ningún aprecio por el ex primer ministro, pero se muestra escéptica sobre la validez de su condena: “Hubo una especie de instrumentalización política de la justicia, para hacer que Thaksin cargara con toda la responsabilidad. Los tailandeses nunca podrán prescindir de él. Incluso después de su muerte, su recuerdo permanecerá grabado en ellos”.
Un clan y un partido en declive
Su hija, la ex primera ministra Paetongtarn Shinawatra, afirmó el jueves, tras una última visita a su padre en la cárcel, que no habían hablado de política, “solo de la familia”. La familia Shinawatra, con su partido Pheu Thai y sus encarnaciones anteriores, ha dominado la vida política tailandesa durante unos veinte años. Apoyada por la población rural, fue durante mucho tiempo la enemiga acérrima de la élite favorable al ejército y al poder real, que consideraba su populismo como una amenaza para el orden social tradicional.
Thaksin Shinawatra fue primer ministro entre 2001 y 2006, antes de ser derrocado por un golpe de Estado militar y exiliarse durante unos quince años. Su hermana menor, Yingluck, fue primera ministra de 2011 a 2014 antes de ser también destituida por el ejército, y su hija, Paetongtarn, fue destituida en agosto de 2025 tras solo un año en el cargo. El Pheu Thai registró en febrero el peor resultado electoral de su historia en las elecciones legislativas, cayendo al tercer lugar y suscitando dudas sobre el futuro de la dinastía política de Thaksin. Sin embargo, su inclusión en la coalición de gobierno del primer ministro conservador Anutin Charnvirakul deja abierta la posibilidad de un regreso al primer plano de la formación populista.
Medida de clemencia
La administración penitenciaria había anunciado a finales de abril la libertad condicional del ex primer ministro, justificando esta medida de clemencia por su avanzada edad y el hecho de que le quedaba menos de un año de prisión por cumplir. A su regreso del exilio en 2023, Thaksin fue condenado a ocho años de prisión por corrupción y abuso de poder, pena que se redujo a un año gracias a un indulto real. Pero en lugar de ser encarcelado, el influyente multimillonario fue trasladado a una habitación privada de un hospital y se benefició de un programa de liberación anticipada para presos de edad avanzada.
Su traslado médico, que coincidió con la formación de un nuevo gobierno dominado por su partido, el Pheu Thai, había alimentado las sospechas de un trato de favor. Se había abierto una investigación y el Tribunal Supremo dictaminó el pasado mes de septiembre que Thaksin no padecía una enfermedad grave y que no había cumplido debidamente su condena de prisión. Ahora que está en libertad, ¿se mantendrá al margen de la política este septuagenario o volverá a la primera línea? “Si Thaksin no se retira […] y demuestra que aún puede dirigir a distancia al Pheu Thai, no será bueno para el partido” a largo plazo, opina el analista Wanwichit Boonprong.
El sobrino de Thaksin, Yodchanan Wongsawat, lideró el Pheu Thai en las últimas elecciones y hoy ocupa un cargo ministerial en el gobierno de coalición.
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