Con nuestro corresponsal en Johannesburgo, Valentin Hugues
El sur del continente africano, que es una región históricamente más fresca, podría convertirse en un foco importante de propagación de la malaria según un estudio publicado en la revista Nature.
La razón es bastante simple: el planeta se está calentando y las temperaturas se acercan al umbral óptimo de transmisión de la malaria. Se han intensificado las catástrofes naturales, relacionadas con el calentamiento global, como las inundaciones que han afectado el sur del continente en lo que va del año. Los episodios de inundación favorecen las condiciones para la reproducción de los mosquitos.
Así fue como a principios del año 2026 en Gauteng, una de las nueve provincias que forman la República de Sudáfrica y donde se encuentra Johannesburgo, se registró el doble de casos que el año anterior en el mismo período, con 11 muertes en sólo tres meses.
El doctor Christopher Trisos, investigador en la University of Cape Town y coautor de este estudio, envió un mensaje claro en la prensa local de su país: si el hallazgo puede parecer grave para Sudáfrica, el estudio permite que las autoridades sudafricanas tengan los elementos para anticiparse a los efectos del cambio climático.
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