Con la enviada especial de RFI en Belgrado, Sophia Khatsenkova
La fiesta continúa en las calles de Belgrado. Pero tras la euforia, algunos ya empiezan a preguntarse por lo que se viene.
Relación con Moscú
Para Drasko, de 69 años, esta victoria no debe ser una llama pasajera. También tiene una idea clara de la política exterior que quiere para su país: "Espero que los estudiantes no estén allí solo por un golpe, y espero que no impongan sanciones a Rusia", expresa.
Lo cierto es que, a pesar de haber sido poco mencionada por la lista estudiantil, la geopolítica sigue siendo un tema importante para Serbia, históricamente cercana a Moscú.
"Un trabajo colosal"
Veljko, en cambio, estima que la urgencia está en otro lugar: "Sé que todos quieren celebrar, pero tenemos mucho trabajo por delante. Necesitamos un parlamento, un poder judicial independiente, un gobierno. Tenemos que respetar la Constitución y las leyes", afirma.
Angelina, por su parte, apoya a los estudiantes: "Creemos en ellos. Pero será un trabajo colosal, probablemente el más difícil en la historia de Serbia". Y la confianza no es un cheque en blanco, según un residente de Belgrado: "Si los estudiantes hacen mierda, saldrán, ¡como Aleksandar Vucic!", exclama.
Solo queda transformar un movimiento de protesta en una verdadera fuerza parlamentaria, y ahora depende de la lista estudiantil demostrar que puede cumplir sus promesas.
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