Con nuestro corresponsal en Moscú
“¿Nuestros países siguen siendo hermanos?”. En el estudio del principal canal estatal, la pregunta da lugar a un debate intenso. Los editorialistas coinciden al menos en un punto: la etapa posterior a Aleksandar Vucic marca el fin de una diplomacia de equilibrista entre el amigo ruso y los vecinos europeos. La decisión de los votantes serbios empuja a su país un poco más hacia los brazos de la Unión Europea (UE).
¿Hasta qué punto? Los simpatizantes de la lista estudiantil son partidarios de estrechar las relaciones con la Unión, pero su movimiento se niega a sumarse a las sanciones internacionales contra Rusia y tendrá que tomar decisiones difíciles.
Sólidos vínculos entre Belgrado y Moscú
Cooperación económica, cultural, de inteligencia y suministro de energía: Belgrado mantiene sólidos vínculos con Moscú, que lo invita amablemente a permanecer en la esfera de influencia del Kremlin.
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“Esperamos que estas nuevas fuerzas políticas comprendan que la cooperación con Rusia responde al propio interés de Serbia. Por nuestra parte, tenemos la intención de seguir haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para favorecer el desarrollo de nuestras relaciones con Belgrado. Pero, como saben, para bailar un tango se necesitan dos”, señala el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
Para el Kremlin, este tango se baila, en efecto, de a dos, pero con roles bien definidos: Rusia sería quien marca el paso y Serbia, quien la sigue.
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