La guerra entró el lunes en una nueva fase de profundidad estratégica con un ataque ucraniano contra la refinería de Omsk, considerada la mayor instalación de procesamiento de petróleo de Rusia.
La acción, confirmada por el Estado Mayor ucraniano y por autoridades locales rusas, podría convertirse en uno de los golpes de mayor alcance realizados por Kiev desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022.
Según el mando militar ucraniano, el ataque provocó un incendio en la instalación, ubicada en Siberia occidental, a cerca de 2.700 kilómetros del territorio ucraniano. Por su parte, el gobernador de la región de Omsk, Vitali Jotsenko, informó a través de Telegram de que varios drones alcanzaron el “polo industrial norte” de la ciudad, donde se encuentra la refinería.
Las autoridades rusas señalaron que los servicios de emergencia trabajaban en el lugar mientras se evaluaban los daños causados por el ataque.
Propiedad de Gazprom Neft, la refinería de Omsk procesó el año pasado alrededor de 23 millones de toneladas de crudo, equivalentes a unos 460.000 barriles diarios, lo que la convierte en una infraestructura clave para el sector energético ruso.
Objetivo: debilitar los ingresos petroleros rusos
El ataque forma parte de la campaña intensificada de Ucrania contra las infraestructuras energéticas rusas. En los últimos meses, Kiev ha multiplicado los bombardeos contra refinerías, depósitos de combustible y terminales petroleras con el objetivo de reducir los recursos financieros que sostienen el esfuerzo bélico del Kremlin.
Además de Omsk, drones ucranianos alcanzaron el lunes instalaciones portuarias en Vysotsk y Ust-Luga, en el mar Báltico. Este último es uno de los principales centros de exportación de petróleo y productos refinados de Rusia y ya había sido atacado anteriormente.
Las autoridades de la región rusa de Leningrado aseguraron haber derribado 56 drones durante la noche, mientras que en la región de Kaluga un ataque provocó un incendio en un complejo industrial del distrito de Dzerzhinski.
En Yaroslavl, a unos 270 kilómetros al noreste de Moscú, dos personas resultaron heridas por la caída de fragmentos explosivos tras una incursión aérea. El gobernador regional afirmó que cerca de 70 drones fueron interceptados.
Las consecuencias de esta estrategia comienzan a sentirse en el mercado interno ruso. Los ataques recurrentes contra instalaciones petroleras han contribuido a problemas de abastecimiento de combustible, aumentos en los precios de la gasolina y largas colas en estaciones de servicio en distintas regiones del país.
Más de 430 drones contra Moscú
La presión ucraniana se intensificó durante la noche del lunes al martes con una de las mayores oleadas de drones dirigidas contra la región de Moscú desde el inicio de la guerra.
El alcalde de la capital rusa, Serguéi Sobianin, aseguró que más de 430 drones se dirigieron hacia la región metropolitana entre la tarde del lunes y las seis de la mañana del martes. Según sus datos, la mayoría fueron interceptados por los sistemas de defensa aérea antes de alcanzar su objetivo y 36 fueron destruidos en las inmediaciones de Moscú.
Paralelamente, ataques con misiles ucranianos causaron al menos un muerto en la región fronteriza de Bélgorod, donde también se registró un incendio en una infraestructura aún no identificada, de acuerdo con el gobernador interino Alexandr Shuváyev.
Escalada antes del encuentro de la OTAN
Los ataques ucranianos se produjeron apenas un día después de una intensa ola de bombardeos rusos contra Ucrania que, según las autoridades de Kiev, dejaron al menos 28 muertos, incluidos 26 fallecidos en la capital y su área metropolitana.
La nueva ofensiva coincide además con la apertura de la cumbre de la OTAN en Ankara, a la que asiste el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Los aliados europeos aprovecharán el encuentro para reiterar su respaldo político y militar a Ucrania en un momento en que el conflicto entra en una nueva fase de escalada.
Según fuentes diplomáticas, los países europeos de la Alianza Atlántica estudian comprometerse a aportar 70.000 millones de euros de ayuda militar a Ucrania tanto en 2026 como en 2027.
Mientras Moscú intensifica sus ataques sobre territorio ucraniano, Kiev sigue apostando por operaciones de largo alcance contra objetivos estratégicos rusos, especialmente vinculados al sector energético, en un intento de erosionar la capacidad económica y militar del Kremlin.
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