A la par de la quinta ola de calor que se extendió este miércoles por casi toda Francia con temperaturas de hasta 40 °C, la situación de sequía no deja de agravarse alcanzando niveles récord y provocando la restricción del uso del agua en 70 % del territorio.
Una presión del agua del grifo muy reducida y cortes casi totales en dos ocasiones: eso es lo que han vivido estos últimos días los habitantes de Clairvaux-les-Lacs, en el Jura (este de Francia). Los manantiales que abastecen al municipio se encuentran a niveles demasiado bajos.
Silvère Say, subprefecto y presidente de Clairvaux-les-Lacs, considera que se trata de una situación sin precedentes: “En cualquier caso, hoy nos encontramos ante una sequía más grave que la de 2022 y que podría acercarse al nivel de la de 1976, dado que no ha llovido desde hace casi dos meses, al menos no de forma significativa. Lamentablemente, los acuíferos se encuentran en una situación preocupante”.
Clairvaux-les-Lacs ha podido contar con camiones cisterna para llenar sus depósitos gracias a la ayuda de otros municipios del Jura.
Más al norte, en los Vosgos, en Liffol-le-Grand, también se han impuesto restricciones: “Hoy hemos reducido la presión en el municipio de Liffol-le-Grand en un 30 %. Por lo tanto, también estamos actuando con moderación en lo que respecta a la comunicación y a la reducción de la presión. Esto ha permitido a los usuarios tomar conciencia de que este consumo se estaba volviendo un poco delicado. Todo el mundo está atento a este fenómeno”, afirma Cyril Vidot, alcalde de Liffol-le-Grand.
En Francia, a finales de julio, más de 30.000 personas de 80 municipios ya tenían que recibir agua potable mediante camiones cisterna o botellas de agua. Una situación que podría agravarse aún más este mes de agosto.
Este miércoles, se celebrará una reunión de crisis en la que participará la ministra de Transición Ecológica, junto con el Comité de Anticipación y Seguimiento Hidrológico (CASH) y las prefecturas regionales.
En la agenda se contempla un análisis de la situación actual de la sequía y sus consecuencias para la agricultura y la biodiversidad, así como un intercambio de experiencias sobre las medidas que permiten reforzar la previsión y la resiliencia de los territorios ante las tensiones relacionadas con el agua.
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