Londres aceptó en mayo del año pasado entregar a Mauricio el archipiélago de Chagos, situado en el océano Índico, tras una recomendación en ese sentido emitida en 2019 por la Corte Internacional de Justicia (CIJ). En virtud del acuerdo, los británicos mantendrían no obstante por 99 años extensibles, y a cambio de un alquiler, la base militar de la isla Diego García, de gran valor estratégico.
Una base importante
Inicialmente, Trump manifestó su apoyo al proyecto, pero en los últimos meses calificó de "estupidez" el acuerdo, y la cuestión se convirtió en un punto de fricción entre las dos potencias.
La posición de Diego García ha cobrado además especial relieve con la guerra en Oriente Medio, ya que es una de las dos bases que Reino Unido ha permitido usar a Washington en el marco de lo que presenta como "operaciones defensivas" en la contienda contra Irán. Previamente, esa misma base británico-estadounidense fue fundamental en las dos guerras conducidas por Estados Unidos en Irak (1990-1991, 2003-2011) y en los bombardeos norteamericanos de Afganistán en 2001.
"Seguimos pensando que este acuerdo es la mejor forma de proteger el futuro a largo plazo de la base, pero siempre hemos dicho que sólo avanzaríamos con el acuerdo si contaba con el apoyo de Estados Unidos", declaró este sábado un portavoz del primer ministro británico Keir Starmer.
"Diego García es un activo militar fundamental tanto para Reino Unido como para Estados Unidos. Garantizar su seguridad operativa a largo plazo es y seguirá siendo nuestra prioridad", añadió el portavoz, quien puntualizó que Londres sigue hablando con Washington y Mauricio sobre la cuestión.
Poco antes del anuncio, la BBC, citando a responsables del Gobierno británico, indicó que de hecho se había acabado el tiempo para tramitar la ley relativa al acuerdo de mayo de 2025, y que por otro lado no se pensaba presentar un nuevo texto.
Una soberanía cuestionada
El premier británico Keir Starmer argumentó en el pasado que la legislación internacional puso en tela de juicio la soberanía británica sobre Chagos, y que sólo un acuerdo con la República de Mauricio garantizaría que la base de Diego García pudiera seguir funcionando con seguridad jurídica.
Londres mantuvo el control de ese archipiélago tras la independencia de isla Mauricio en los años 1960. Al mismo tiempo, expulsó a miles de autóctonos, que desde entonces recurrieron a la justicia británica en busca de indemnizaciones.
En 2019, la CIJ recomendó que Reino Unido entregara las islas Chagos a Mauricio.
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