Una crisis hídrica amenaza a los siete estados del suroeste de Estados Unidos -Arizona, California, Colorado, Nevada, Nuevo México, Utah y Wyoming – que dependen de dos embalses, los lagos artificiales Powell y Mead, cuyos niveles se han desplomado, poniendo en peligro el suministro de agua y la generación eléctrica.
“Desafortunadamente, estamos rompiendo récords, pero del lado negativo, con el almacenamiento más bajo del lago de las presas Hoover y Powell”, alimentadas por el río Colorado, observa Samuel Sandoval, profesor de la Universidad de California, especialista en recursos hídricos.
La situación se debe a la acumulación de varios episodios de sequía. “Más que sequía es acidificación”, estima Sandoval. “Están cambiando los patrones de clima y está lloviendo menos. Y cuando llueve o cae nieve, se evapora más rápido por el calentamiento global causado por el hombre. Ahí no le podemos echar la culpa a la madre naturaleza”, alerta el especialista, entrevistado por RFI
El nivel del agua está tan bajo que la generación de energía eléctrica ya está comprometida. A esta amenaza se suman recortes para los agricultores en varios estados del suroeste del país.
La sequía que desata una guerra del agua entre Estados
Los siete Estados que dependen de la cuenca del Colorado mantienen desde hace varios años un diferendo sobre el nivel de los recortes necesarios para preservar estas reservas hídricas. Un litigio que ha llevado al gobierno federal de Donald Trump a actuar como árbitro y a presentar, el viernes pasado, un plan con restricciones severas en el reparto del caudal del agua del Colorado.
En los próximos dos años, a partir de 2027, Arizona sufrirá un recorte del 27% de su derecho de agua, 10% para California y 17% para Nevada.
Ante este escenario, una ciudad como Tucson ha invertido decenas de millones de dólares para tratar las aguas residuales de forma tal que puedan ser nuevamente potables y regresarlas al sistema. “Las ciudades pueden tratar el agua de forma tal que cumpla con los requisitos de calidad del agua para la agricultura”, agrega Samuel Sandoval.
La construcción de numerosos centros de datos que necesitan agua para enfriar los servidores informáticos ejerce además una presión mayor en los recursos hídricos.
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