El fútbol suele recordar a los que gritan más fuerte, a los que levantan más trofeos o a los que protagonizan las portadas más extravagantes. Sin embargo, existe una estirpe de entrenadores que prefieren el segundo plano, la discreción y el culto al pase. Raynald Denoueix es, sin duda, el máximo exponente de esta filosofía.
Este 9 de marzo la plataforma francesa L’Équipe Explore estrena un documental que rescata la figura del técnico francés. Para profundizar en esta producción, hablamos con Imanol Corcostegui, responsable de la plataforma, quien nos desveló por qué un personaje tan alérgico a los focos merece ser redescubierto por las nuevas generaciones.
El hombre que desafió a los Galácticos
Para muchos aficionados en España, el nombre de Denoueix está ligado a la mágica temporada 2002-2003 de la Real Sociedad. En un año donde el Real Madrid presumía de figuras como Zidane, Ronaldo y Figo, un equipo humilde de San Sebastián, país vasco español, estuvo a solo noventa minutos de arrebatarles la gloria.
"Esa Real Sociedad casi consiguió ganar el título; se jugó en la última jornada", recuerda Corcostegui. Pero más allá del resultado, el impacto de Denoueix fue cultural. En una época donde el fútbol español aún no alcanzaba los niveles de rigor actuales, el francés llevó la disciplina y la metodología de la cantera del Nantes (la famosa Jeu à la nantaise).
Uno de los testimonios más potentes del documental es el de Xabi Alonso. El exfutbolista y entrenador español, poco dado a las entrevistas, no dudó en participar para honrar a quien considera su "primer maestro".
"Xabi Alonso solo tenía 20 años cuando llegó Denoueix. Para él, Raynald es su profesor de fútbol", explica Corcostegui. Alonso llega a confesar en el documental que ganar esa liga con la Real Sociedad habría tenido un valor sentimental superior, incluso, a la de ganar una Copa del Mundo. Recordemos que la conquistó con la Selección Española en Sudáfrica 2010.
Una herencia que vive en Barcelona
¿Dónde reside hoy el legado de Denoueix? Según Corcostegui, aunque el fútbol ha evolucionado hacia una mayor verticalidad y potencia física, la esencia de la inteligencia de juego y el colectivo sigue teniendo un hogar claro: el FC Barcelona.
"El lugar en el mundo donde este patrimonio de juego es más presente ahora es en Barcelona", afirma. La conexión técnica entre lo que Denoueix construyó en Nantes y la filosofía de "La Masía" es innegable: el arte del pase como herramienta para entenderse entre seres humanos.
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