Cuando el presidente del Tribunal Supremo de India, Surya Kant, llamó "cucarachas" a los jóvenes desempleados, no podía imaginar que ese insulto iba a dar lugar a la ola de contestación más importante que el gobierno de Narendra Modi ha tenido que afrontar.
Poco después nacería el Partido del Pueblo de las Cucarachas, un movimiento de protesta en línea que se trasladó a las calles. Su enemigo número uno es el ministro de Educación, Dharmendra Paradana, después de que un examen de acceso a los estudios de medicina fuese anulado al detectarse filtraciones. Un caso de corrupción que encendió a esta generación cuyo malestar va más allá.
Ana Ballesteros Peiró, investigadora senior no residente del Real Instituto Elcano, se lo explica a RFI: "Es un grupo de jóvenes, sobre todo de la generación Z, que están hartos y desencantados con la política actual de India, con el giro autoritario de la democracia de India y que han de alguna forma dado la vuelta a los insultos que suelen recibir por parte de dirigentes del gobierno".
"Hay que tener en cuenta que India es un país en el que hay una gran población, hay muchísimos jóvenes, hay pocas oportunidades y, por ello, tanto la educación como el acceso al mercado laboral están muy reñidos, es un campo muy competitivo y los exámenes tanto a la universidad como al acceso a diferentes puestos gubernamentales y universidades es algo por lo que les va la vida", prosigue.
La analista explica que ahí se encendió la mecha de una frustración mayor que el caso del examen anulado: "Cuando se enteran de que ha habido algún tipo de corruptela detrás, se da la chispa y han salido a la calle, un poco hartos de que haya una suerte de capitalismo de camarilla que promueve el partido del gobierno y que les margina".
El movimiento aglutina a millones de seguidores en las redes y en las calles, no solo jóvenes: la generación de los padres, frustrados al ver cómo las inversiones en la educación de sus hijos se esfuman por la corrupción, también se han unido. El movimiento incluye a gente de todas las religiones, incluido el dominante hinduismo, poco dado a manifestarse contra las desigualdades.
¿Hasta dónde puede llegar este movimiento de las cucarachas? Ana Ballesteros Peiró da la respuesta: "Que haya cambios depende de hasta qué punto estas manifestaciones van a ser resilientes, van a ser permanentes en el tiempo y van a conseguir, sobre todo esto que estamos haciendo ahora, que es darles visibilidad".
"No creo que consigan que el gobierno caiga -prosigue-. Sería un triunfo que el ministro de Educación dimita y sería un triunfo que de alguna forma se escuche su voz, porque precisamente una de las cosas por las que protestan es el hecho de que no se les está teniendo en cuenta y que necesitan que su voz sea escuchada, sobre todo porque ya son la mayoría de la población".
La analista concluye: "Esta es una generación que a lo mejor de alguna forma puede presentar otro tipo de visión de la política y que está bien que haya una reforma porque realmente buena parte de los miembros del partido del gobierno son de una generación que a lo mejor está muy desconectada de las necesidades de la juventud".
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