Desde Buenos Aires, nuestro corresponsal, Natalio Cosoy
La docente Aluhe Alfonso está en el patio de la escuela pública de la Ciudad de Buenos Aires, en la que trabaja en el marco del programa “Grados de Nivelación”, destinado a estudiantes con trayectorias escolares interrumpidas.
“En el grado de nivelación lo primero que decimos es que la primera batalla es que vengan a la escuela, que asistan a la escuela”, cuenta la docente.
Pero el desafío no es solo que los estudiantes estén presentes. Es también en qué condiciones se enseña, dice.
“Cada vez los maestros y las maestras tenemos más trabajo relacionado a lo burocrático y no hay tiempo en la escuela para pensar en lo pedagógico o en la didáctica, es muy difícil sentarse a tener un espacio para eso”.
También faltan recursos. En el sistema federal argentino, las provincias aportan cerca del 75% del financiamiento educativo. Según la ONG Argentinos por la Educación en 2024 el gasto educativo fue más bajo que en 2014 en 19 de las 24 jurisdicciones. Y los salarios docentes reales son más bajos que hace una década en 21 provincias.
Hay otros desafíos para los procesos educativos, dice Marina Bertone, docente de primaria de un colegio privado en Lanús, al sur de la capital argentina.
“Cómo las redes sociales atravesaron las relaciones de los chicos, cómo se comunican, cómo se dan los conflictos, cómo se reconocen, cómo se exponen. Eso es algo que me preocupa y mucho”.
En tercer grado de la primaria, cuando tienen 8, 9 años, hay niños que apenas se inician en la lectura de textos simples y solo una minoría llega a comprensiones más complejas, según la evaluación oficial Aprender Alfabetización de 2024. Además, un informe de Argentinos por la Educación calcula que, de cada cien estudiantes que empezaron la primaria en 2013, apenas diez llegaron al final de la secundaria en 2024 “en tiempo y forma”.
Sol Alzú es analista de datos de Argentinos por la Educación.
“En la primaria, los resultados más antiguos que tenemos vienen de las pruebas de la Unesco que nos mostraban que en el año 1997, Argentina estaba segunda en la región en las evaluaciones de lectura, solamente por detrás de Cuba, mientras que hoy en día estamos en el puesto número 10”.
Si bien hay discusiones sobre la relevancia de los métodos estandarizados de evaluación, el diagnóstico general no es optimista.
Los números muestran que la escuela en Argentina logra retener a los estudiantes, pero tiene dificultades para que alcancen la formación esperada, con diferencias grandes entre distintos sectores socioeconómicos.
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