¿Se puede realmente celebrar una cumbre de la Alianza atlática evitando todos los temas espinosos?
En este encuentro decisivo, que reúne también a unos diez países aliados, se pone a prueba la unidad de la alianza ante las constantes arremetidas de Donald Trump desde la Casa Blanca.
Donald Trump se dice decepcionado, en primer lugar, por la respuesta de sus socios a la guerra contra Irán: países como España o Italia restringieron el uso de bases para las fuerzas estadounidenses de camino hacia Irán. Esto ocurrió poco después de la crisis groenlandesa.
El eterno debate sobre el gasto en defensa
Pero también expresa su decepción por una cuestión fundamental para la OTAN: los fondos. Bajo la presión de Washington, los líderes de la alianza acordaron, en la precedente cumbre, impulsar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB para 2035. Pero esto sigue sin ser suficiente, según Trump.
Para tratar de convencerlo de la buena voluntad de los miembros, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, viajó hasta Washington poco antes de esta cumbre, con su “bastón de peregrino”, para mostrar a Trump todos los avances.
Ucrania, una prioridad europea
Un gasto en aumento que incluye también las ayudas a Ucrania. Sin Estados Unidos, los países europeos de la OTAN y Canadá se están comprometiendo desde Ankara a proporcionar 70 mil millones de euros de ayuda militar en 2026 y 2027. Los europeos y los canadienses son los únicos que ayudan financieramente a Ucrania, aunque Estados Unidos sigue proporcionando armas a Kiev.
Por su parte, el presidente Zelensky espera también de esta cumbre ayuda para su defensa antiaérea, cuando los ataques rusos no dan respiro y Putin golpea la región de Kiev a pocos días de la cumbre.
Una OTAN cada vez más europea
Más allá del dinero, el reto es también seguir europeizando la alianza. Fuentes diplomáticas ya indicaron que la cumbre abogará por “una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte”, para mostrar el creciente liderazgo europeo.
En realidad, no le queda otra opción: los europeos dicen haber llenado el vacío que deja Estados Unidos en los planes de defensa común. Pero la OTAN debe ahora enfrentar la reorganización militar que pretende llevar a cabo Estados Unidos, con una reducción drástica de posiciones clave en Europa. Un tema altamente corrosivo.
Turquía aprovecha su momento estratégico
Rusia y China estarán observando de cerca las grietas que puedan aparecer en Ankara, donde el anfitrión, el presidente Erdogan, aprovechará la oportunidad para consolidar el lugar estratégico que Turquía está ocupando en la OTAN, tanto a nivel político como operacional y como un país con una industria de defensa en pleno auge.
Paralelamente a la cumbre, se organiza un foro de la industria de defensa que se inscribe en la línea de la OTAN 3.0: convertir estas montañas de dinero en una verdadera capacidad armamentística.
Sin embargo, en Turquía, un país donde las libertades se van reduciendo y un número alarmante de periodistas locales que estorban al poder no fueron acreditados para cubrir el evento, voces críticas temen que la cumbre, del lado turco, termine reducida a un escaparate de su industria armamentística.
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