Doce agentes de policía resultaron heridos y dieciséis personas fueron arrestadas en la segunda noche de disturbios en Irlanda del Norte. La policía utilizó cañones de agua para dispersar a las multitudes. Están quemando casas y coches de extranjeros en zonas con mayoría de inmigrantes.
El detonante fue el ataque el lunes de un refugiado sudanés a un hombre de 44 años que perdió el ojo. A partir de ahí, se difundieron en redes sociales rumores falsos y alarmistas sobre la gravedad de sus heridas y la identidad del atacante. Hasta el punto de que la familia de la víctima tuvo que emitir un comunicado aclarando que se encuentra estable.
Grupos radicales de ultraderecha aprovecharon el ataque para canalizar el descontento social hacia discursos de odio y convocaron protestas contra las políticas migratorias del Reino Unido. De hecho, preocupa que se expandan las protestas antiinmigración al resto del país. Ayer hubo protestas en Glasgow, en Escocia con cinco heridos y tres detenidos.
El ministro británico para Irlanda del Norte, ha afirmado que el miedo se ha extendido entre las minorías étnicas de la región tras estas dos noches de violencia. La policía ha pedido a la población que no se deje llevar por lo que se dice en redes.
Motivaciones no claras
Con AFP
El sospechoso del ataque con arma blanca, Hadi Alodid, un sudanés de 30 años, compareció el miércoles por la mañana ante un juez en Belfast.
Acusado, entre otros cargos de intento de asesinato, rechazó la presencia de un abogado y estuvo acompañado por un intérprete de árabe. Quedó detenido hasta una próxima comparecencia prevista para el 8 de julio.
Las autoridades indicaron que entró a Irlanda del Norte en 2023 en autobús desde Irlanda, procedente de Francia. A su llegada, obtuvo el estatuto de refugiado, con permiso de residencia hasta 2028.
Las motivaciones del ataque no están claras, pero la policía norirlandesa descartó la pista terrorista.
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