Al frente de una importante delegación de ministros y gobernadores provinciales, Milei fue recibido con aplausos en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en el marco de la Argentina Week, un evento impulsado por Buenos Aires para captar inversiones extranjeras.
"Durante estos últimos años, Europa aprendió lo costoso que es depender de proveedores poco confiables. Por eso vengo aquí a transmitirle que Argentina puede y podrá ofrecerles energía abundante desde una región pacífica alineada con los valores de Occidente y lejos de cualquier tipo de conflicto", agregó.
El mandatario ultraliberal subrayó además que cuenta con importantes reservas de cobre, litio y uranio, así como con "seguridad jurídica" para las empresas mineras y un sector agropecuario "competitivo" que no es "enemigo" del europeo, pese al malestar en este último por el acuerdo comercial Mercosur-UE.
La invasión rusa de Ucrania y la guerra en Oriente Medio golpearon en los últimos años las importaciones de hidrocarburos desde estas regiones a Europa, que también se interesa en los minerales críticos, en un contexto de carrera desenfrenada por estos recursos por parte de China y Estados Unidos.
Durante casi una hora, Milei defendió los resultados de sus tres años de política de austeridad, en un discurso que por momentos se aproximaba a un mitin electoral de la presidencial argentina de 2027, en la que opta a su reelección.
"Somos muy optimistas por lo que viene respecto del año que viene. A su vez, sabemos que estamos en la silla eléctrica, conocemos las restricciones, pero jugamos mejor que ellos y vamos a ganar", aseguró el mandatario, que criticó el "chamanismo económico" del "kirchnerismo".
"Si el 2028 va a ser el mejor año de nuestra historia, el momento de apostar por la Argentina es ahora", urgió Milei.
Desde su llegada al poder a finales de 2023, la inflación pasó del 161% interanual al 33%, se equilibraron las cuentas públicas y se reconstruyeron parcialmente las reservas de divisas.
Pero su visita se produce cuando la pobreza repuntó en el primer semestre, afectando a casi un argentino de cada tres, y la economía se contrajo un 0,6% entre abril y junio por una caída del consumo y la inversión.
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