¿Qué harán los 33 millones de abstencionistas de la primera? El voto en Brasil es obligatorio pero la multa es tan baja que no es disuasiva para ir a votar, según explica Adrian Gurza del Centro Brasileño de Análisis y planificaciòn, el CEBRAP
"La abstención en Brasil es relativamente alta para un país que tiene voto obligatorio. El voto es obligatorio, pero es un voto obligatorio cuyo incumplimiento tiene un costo muy bajo. Entonces, en realidad no es tan obligatorio", explica.
¿Y quiènes son esos abstencionistas? Gurza los vincula con bolsas del “lulismo” desmovilizado.
"Como hay una relación estrecha normalmente entre comparecimiento o presencia en las urnas y recursos socioeconómicos, normalmente los abstencionistas son gente de clase más baja. La mayor parte del elector que se abstiene en términos cuantitativos es el elector de clases bajas. Y ese es el tipo de lector que corresponde más al voto lulista", precisa.
Es por ello que el presidente saliente se esfuerza por estos días en hacer tantos anuncios de subvenciones y ayudas. Sus opositores califican estos anuncios de “electoralismo fiscalmente irresponsable" dirigido a esos millones de abstencionistas y a los indecisos.
Carlos Melo, politólogo, explica que “la capacidad de movilización de los indecisos y de los que siguieron o votaron nulo, de los dos lados, hay una intensa movilización en ese sentido y la campaña de Lula ha crecido en una semana y hoy hay una situación de empate. Empate técnico".
La campaña de Lula ha cambiado radicalmente tras la preocupación de los resultados de la primera vuelta. Adriàn Gurza cuenta los entresijos de lo que ha pasado después.
"Lula reconoció que la campaña fue muy desorganizada. Él lo dijo. ‘Fue la peor campaña que hice en mi vida’, dijo. Y Lula tiene una cosa que es muy interesante: respeta al que tiene votos. Ha perdido capacidad de diálogo con la edad, como suele suceder. Al mismo tiempo, sigue siendo un faro político extraordinario, un olfato político extraordinario. Y entonces llamó a las personas que tienen votos, llamó a los gobernadores que ganaron, llamó a los jóvenes que ganaron, los llamó y todo mundo le dijo lo mismo. Y entonces cambió el equipo de campaña y dejó que estas gentes adquirieran mayor peso y, sobre todo, prohibió que las estructuras oficiales de la campaña trataran de controlar los procesos de movilización espontáneos".
Este cambio de estrategia incluye una mayor libertad de las estructuras del PT y con mas iniciaitva de diferentes grupos sociales que se pondrán a prueba este domingo frente a un Bolsonarismo siempre movilizado.
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