Los principales sindicatos del país (CFDT, CGT, Fuerza Obrera y otros) tienen cita el martes con el ministro de Economía y Finanzas, Roland Lescure, para discutir las “consecuencias económicas de la guerra” en Medio Oriente.
La Confederación General de Trabajadores, principal sindicato del país, solicitará “medidas de emergencia”, entre ellas, el bloqueo de los precios, el aumento del salario mínimo y de los salarios en general, en especial el de los profesionales del sector de ayuda a domicilio, para hacer frente al aumento del precio de los carburantes.
El viernes, el precio el diésel, carburante más utilizado en el transporte de mercancía en Francia, se ubicaba en 2,282 euros el litro, en promedio. Antes del inicio del conflicto, su precio no excedía 1,72 euros/litro.
El Primer ministro, Sébastien Lecornu, afirmó el jueves que estaría evaluando varias medidas de ayuda a sectores específicos. Pero en medio de un clima de preocupación y de especulación, esto podría suscitar el descontento de los profesionales y particulares que queden fuera del dispositivo de ayudas. Los sindicatos apoyan, por ejemplo, a los trabajadores del sector de las ayudas a domicilio, enfermeros liberales, personal de ayuda social, médico-social y del sector público, que muchas veces necesitan sus vehículos para trabajar.
En Francia, donde el precio final de la gasolina y otros carburantes incluye impuestos muy elevados, el tema se ha vuelto una de las principales preocupaciones de las últimas semanas.
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