Con Pierre Benazet, corresponsal de RFI en Bruselas
“Los burócratas de Bruselas intentan destruir Hungría”, insistió J.D. Vance de pie junto a Viktor Orbán. En Budapest, el primer ministro húngaro y el vicepresidente estadounidense mostraron todas las señales de una relación en pleno apogeo entre dos países dirigidos por “patriotas”, según su definición común. Cabe señalar que, bajo la presidencia de Joe Biden, Viktor Orbán es uno de los únicos jefes de Estado o de Gobierno que ha visitado a Donald Trump.
Encuestas desfavorables
Las encuestas dan —en este momento— una ventaja de diez puntos al opositor Péter Magyar y los europeos empiezan a esperar que el marcado apoyo de J.D. Vance tampoco revierta la tendencia, sobre todo porque el primer ministro húngaro contaba con la presencia del propio presidente estadounidense. Para muchos europeos, además, con esta visita de apoyo a Viktor Orbán, el vicepresidente estadounidense no hace más que devolverle la cortesía al primer ministro húngaro en nombre del bando “MAGA”, nada más.
Y para Bruselas, esa visita no tendrá mayor repercusión que la de Marco Rubio a mediados de febrero. Desde esa fecha, las intenciones de voto a favor de Viktor Orbán incluso habían comenzado a descender, se celebra aquí en privado. Tras 16 años de disputas —y luego de enfrentamientos— entre la Unión Europea y Viktor Orbán, las instituciones europeas no tendrían más que felicitarse por el fin de su mandato al frente de Hungría, sobre todo en lo que respecta a la ayuda a Ucrania.
Temor a operaciones secretas
Para los europeos, una victoria de Péter Magyar augura el desbloqueo del préstamo de 90 mil millones de euros a Kiev, así como la vigésima ronda de sanciones contra Rusia. En realidad, la UE teme más las operaciones secretas de los servicios rusos para influir en las elecciones que las declaraciones estruendosas de Estados Unidos. La principal preocupación de los europeos —por el momento— sería que Viktor Orbán utilice una operación de desestabilización similar al incidente de este domingo en el gasoducto de la frontera serbia para intentar posponer las elecciones.
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