Con Guilhem Bernes, corresponsal en Bucarest
¿Dónde encontrar agua cuando todos los ríos están en su nivel más bajo? Este es el rompecabezas al que intentan dar respuesta las autoridades rumanas. Mientras el caudal del Danubio se encuentra en su nivel más bajo, las autoridades rumanas intentan una hazaña: recuperar la poca agua que queda para alimentar los sistemas de refrigeración de la central nuclear de Cernavoda.
Este fin de semana, las autoridades han comenzado a liberar agua almacenada en los embalses del Olt, uno de los principales afluentes del Danubio. Durante cinco días, se prevé que lleguen al río 50 m³/s adicionales, el equivalente a cerca de 1 700 piscinas olímpicas al día.
La construcción de un dique sumergido debe desviar parte de la corriente hacia el canal que alimenta la central. Además, las obras de dragado deben profundizar el lecho del río hasta llegar a las bombas.
Períodos de sequía más prolongados
El Gobierno espera tener éxito donde hasta ahora ha fracasado. A principios de agosto, las fuerzas navales volaron una roca que obstaculizaba el caudal del río. También se hundieron cuatro barcazas cargadas de piedras para redirigir la corriente.
A pesar de estas intervenciones, el Danubio ha seguido bajando y se ha parado el segundo reactor. Un duro golpe para Rumania, ya que la central suele aportar el 20 % de la producción total de electricidad del país. Esta parada total de los dos reactores de 700 MW es la primera desde la ola de calor de 2003. Aquella parada, que duró varias semanas, también se debió a la sequía de aquel momento.
La sequía actual, ya de por sí grave, se ha visto agravada por el cambio climático provocado por el ser humano, según un informe publicado recientemente por el grupo de científicos de World Weather Attribution. Y los problemas de este tipo se multiplicarán, advierten los científicos, a medida que el calentamiento global provoque períodos de sequía más prolongados.
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