Brasil forma parte de los BRICS, grupo en el que figuran algunas de las principales potencias enfrentadas a Occidente, entre otros, Rusia, China e Irán. Estos países buscan convertir los BRICS en un bloque capaz de desafiar la influencia occidental en el orden internacional. Otros países miembros como India y Egipto, así como el propio Brasil, prefieren presentarlo como una plataforma de cooperación entre potencias emergentes más que como una alianza antioccidental. La reelección de Lula refuerza este grupo, estima Daniel Suchar, economista experto en finanzas internacionales.
"México no está dentro de los BRICS mientras que Brasil sí lo está. Brasil se sienta en la misma mesa con Rusia y China. Este grupo , que sale fortalecido, se ha formado para ser un bloque opositor a nivel internacional del G7 o de OCDE o de algunos otros bloques económicos. Por eso, el triunfo de Lula tiene impacto no solo en Brasil, específicamente, con todos los retos habidos y por haber desde el punto de vista de déficit fiscal, deuda pública, control de la inflación. También es un reto a nivel internacional, es decir, seguir sentado en la mesa de los BRICS. Es por eso que hoy vemos personas que aplauden y personas que se preocupan. Y no es por nada que la Bolsa de Sao Paulo hoy [lunes] retrocede. Pero esto definitivamente marca un precedente importantísimo, entre otras cosas, porque México y Brasil podrán seguir siendo mejores amigos a lo largo de unos cuantos años más", sostiene.
"Es una derrota para Trump"
El impacto de la reelección de Lula dentro del continente americano merece un punto y aparte con Estados Unidos, según analistas internacionales, porque representa un severo revés para los planes de Trump en su empeño por añadir a Brasil a su coalición militar contra los cárteles y para obtener acceso preferencial a los minerales críticos del país.
"La victoria de Lula es sin duda una derrota para Trump”, estima Agusto Wagner, politólogo en relaciones internacionales por la Universidad Federal de Pernambuco. "Es muy claro que la estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos consiste en someter a toda la región a su hegemonía y concepción de la seguridad. Los países de la región son funcionales para ellos, en términos de capacidades, si responden a sus intereses, especialmente en la gestión energética de las tierras raras. El problema es que para detener este proceso de avance de la agenda de los Estados Unidos en la región, especialmente en Sudamérica, no se podrá contar con el nuevo Senado, ya que éste es muy importante para la política exterior y ahí los bolsonaristas son la mayoría. Lula no tendrá entonces mucha libertad de acción. En Brasil la gestión de las relaciones con los Estados Unidos pasa también por el Parlamento", concluye.
Lula asume el mandato de una nación profundamente fracturada, donde el bolsonarismo retiene más del 48% del apoyo electoral y cuenta con una amplia mayoría en el Congreso para bloquear la agenda del Ejecutivo.
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