En la Cisjordania ocupada, la economía alcanza su nivel más bajo desde la creación de la Autoridad Palestina en 1994. Así lo indica un informe de la Oficina Palestina de Estadísticas (PCBS) y de la Autoridad Monetaria Palestina (PMA). Si el PIB en Gaza cayó un 84 % en 2025 respecto a 2023, en Cisjordania ocupada retrocedió un 14 % en el mismo período.
Según expertos palestinos, la economía ha llegado a un punto tan crítico que podría amenazar la continuidad de las instituciones del Estado y su capacidad para cumplir con sus obligaciones fundamentales.
Ingresos fiscales bloqueados, consumo en caída libre
A esto se suman las deudas acumuladas. Israel recauda para la Autoridad Palestina los impuestos sobre las importaciones hacia los territorios palestinos, pero retiene regularmente parte de esos fondos y los utiliza a menudo como herramienta política. Mohammed al-Amour, ministro palestino de Economía, habla de “castigo colectivo”. Acusa a Israel de retener 4.500 millones de dólares en ingresos fiscales palestinos. El problema es que, dado que esos ingresos constituyen la mayor parte de sus recursos, la Autoridad Palestina se encuentra en un callejón sin salida.
Los retrasos frecuentes en el pago de los salarios de los funcionarios han reducido el poder adquisitivo de los hogares y han acentuado la contracción del consumo interno. Tanto que algunos ya hablan de un “naufragio programado”. Y todas estas cifras coinciden con un reciente informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que concluye que la economía palestina ha retrocedido a niveles nunca vistos en 22 años.
Perspectivas inciertas
Los datos revelan un colapso casi generalizado: el sector de la construcción retrocede un 41%, la industria y la agricultura un 29 %, y el comercio mayorista y minorista un 24 %. Pero el turismo es el más afectado. Contactado por RFI, el Ministerio Palestino de Turismo señala que, desde octubre de 2023, las pérdidas diarias superan los 2 millones de dólares. La tasa de ocupación hotelera ha caído más del 84 %, y los comercios de recuerdos o restaurantes que recibían grupos permanecen vacíos. A esto se suman crisis sucesivas: la pandemia de coronavirus, prolongada por el cierre de fronteras, y la guerra en Gaza.
Sin la devolución de los ingresos fiscales, el declive corre el riesgo de ser progresivo y continuo. Otro escenario posible sería una intervención internacional para evitar el colapso… o un apoyo condicionado a reformas políticas y financieras, medidas anticorrupción. La pregunta, por ahora, es cuánto tiempo podrá resistir este sistema en tales condiciones.
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