Aprovechando que no había corte de electricidad, entrevistamos a una investigadora del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo, la socióloga Mayra Paula Espinosa Prieto. Desde La Habana, da a RFI un panorama de la doble crisis energética y humanitaria que vive la isla.
“El petróleo cubano no es de mucha calidad”
“El petróleo cubano no es de mucha calidad, es un petróleo muy denso y se usa para generar energía, pero en realidad con ese petróleo digamos que se puede producir alrededor del 50% de la energía eléctrica que el país necesita. Conclusión, estamos en una situación bien complicada”, explica Espinosa Prieto a RFI.
“Inmediatamente que Trump hizo el anuncio del peligro que significaba Cuba y las nuevas medidas, el precio del saco de carbón, hay muchas familias que cocinan con carbón, casi se duplicó de un día para otro. El cuadro de medicamentos básicos está en alrededor del 60%, es decir, que hay un 40% de medicamentos que están en falta. Entonces, cuando hay un sistema de racionamiento para enfermedades crónicas, la gente hace cola frente a las farmacias el día que llegan esos medicamentos”, agrega.
“Entrampados entre esas dos corrientes”
A la pregunta de por qué la crisis en Cuba se ha acelerado en los últimos tiempos, la socióloga cubana nos responde que “la crisis es larga, pero digamos, el post COVID ha sido una etapa muy dura, muy dura. El país no ha podido remontar todos los efectos de la pandemia sobre la economía y sobre la sociedad, entre otras cosas porque el hostigamiento norteamericano es muy fuerte, y porque, a mi modo de ver y de otros colegas que trabajan estos temas económicos y sociales, no se han impulsado realmente los cambios necesarios que permitirían reflotar la economía o al menos abrir nuevas opciones”.
“Creo que hemos llegado a esta situación en una combinación muy complicada de una hostilidad extrema de los Estados Unidos que ha venido incrementándose, y fallas internas de política que no encontraron el rumbo ni dieron la dinámica necesaria para crear oportunidades para la sociedad cubana. Y ahora estamos como entrampados entre esas dos corrientes”, concluye.
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