Con el corresponsal de RFI en São Paulo, Martin Bernard, y AFP
El motivo del desencuentro: la visita, el sábado en São Paulo, de Javier Milei para apoyar a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato de la derecha a las elecciones presidenciales brasileñas de octubre. Sin mencionar directamente a Lula, el presidente argentino lo calificó de “ladrón” y de “presidiario”, antes de instar a los brasileños a liberarse de “su sometimiento zurdo”.
También arremetió contra el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes, a quien tildó de “basura calva”. Según Javier Milei, el magistrado le habría impedido visitar a su “amigo injustamente encarcelado”, Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado y posteriormente sometido a arresto domiciliario en Brasilia.
Como reacción, Brasil retiró el domingo a su embajador en Argentina para consultas y convocó al embajador argentino en Brasilia. Según una fuente diplomática brasileña, Javier Milei ha “ofendido a dos poderes: el pueblo y la democracia brasileña”. Y el tono se recrudeció aún más este lunes, cuando el ministro de Hacienda brasileño, Fernando Haddad, tildó a Javier Milei de “payaso”.
“Ningún extranjero se entrometerá en nuestras elecciones”
Sin embargo, esta disputa va más allá del mero antagonismo entre los dos mandatarios. A menos de tres meses de las elecciones presidenciales, el Gobierno brasileño afirma estar especialmente atento a los intentos de injerencia extranjera en los comicios. “En Brasil no aceptamos que nadie meta la nariz donde no es llamado”, ha declarado el presidente brasileño, prometiendo seguir gobernando “sin la injerencia de nadie”.
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Un discurso que Lula ya había pronunciado ante Donald Trump. El presidente estadounidense, que en el pasado ha apoyado abiertamente a Jair Bolsonaro, acaba de imponer a Brasil aranceles punitivos. Brasil presentó este lunes un pedido de consultas a Estados Unidos en la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las tarifas comerciales estadounidenses a varios productos brasileños, informó el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Brasilia también ha denegado los visados a dos responsables estadounidenses, sospechosos de querer venir al país para poner en duda la fiabilidad de las urnas electrónicas y la transparencia de las elecciones.
Apoyo de Xi Jinping
Un mensaje que tiene buena acogida entre los votantes y que podría beneficiar a Lula, según el politólogo Claudio Couto: “Desde el punto de vista electoral, le resulta totalmente beneficioso, ya que le permite llevarse los laureles. Se presenta como el presidente que defiende la soberanía del país frente a la intromisión de cualquiera, ya sea el presidente estadounidense, en el caso de una superpotencia, o un presidente argentino maleducado que viene a Brasil”, subraya.
La disputa adquirió una nueva dimensión geopolítica cuando Lula obtuvo el apoyo de Xi Jinping precisamente a favor de la defensa de la soberanía y en contra de las injerencias externas. Un mensaje muy claro, analiza el politólogo: “El mensaje es el siguiente: si ustedes, los estadounidenses, vienen a buscar problemas a Brasil, tenemos otras soluciones y seguiremos adelante. De ahí la importancia de esta conversación con Xi Jinping y, más aún, de la revelación de los términos de dicha conversación”. China, por su parte, quiere preservar su relación privilegiada con Brasil, su principal socio en América Latina.
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