Por nuestro enviado especial al Tour de Francia, Carlos Pizarro
Bajo un calor asfixiante y a la sombra de un platanero, Ramón Peña, aficionado colombiano, espera con resignación, pero como un titán, la llegada de los ciclistas en el Tour de Francia.
“Para protegerse del sol porque está pegando muy duro. Imagínese. Es terrible, pero ahí vamos, porque es el gusto por el ciclismo. Bastante calor…. El planeta está difícil”, comenta para RFI.
Quedan tan solo cinco etapas para que finalice el Tour de Francia y los supervivientes en el pelotón guardan como un preciado tesoro las pocas fuerzas que tienen. Y es que, desde el arranque en Barcelona, la carrera ciclista más importante del mundo se ha visto sometida a las altas temperaturas.
Ciclistas abren debate sobre horarios y calendario
Esta situación ha dado lugar a ciclistas desfallecidos, etapas modificadas y escuadras que aguantan en el bus hasta el último momento con el fin de preservar a los suyos bajo el amparo del aire acondicionado. Egan Bernal, campeón del Tour de Francia 2019, cuenta: “El Garmin a veces marca medias de 41 grados, así que no creo que sea exagerado, sino que realmente hace calor”.
El calor ha convertido cada etapa de este Tour en un ejercicio de supervivencia. Ahora el debate se abre con la petición por parte de algunos ciclistas de atrasar los horarios de competición o bien acortar los kilómetros en las etapas.
El mismo Tadej Pogaçar sugirió revisar el calendario: “Si tuviera el poder de cambiarlo todo, modificaría todos los calendarios y no organizaría carreras en julio y agosto en las regiones cálidas”, expresó.
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