Por Laurence Theault.
El hacinamiento carcelario es un problema en Francia, que se ha visto acentuado con el calor sofocante de la actual ola de calor.
La tasa de ocupación en las prisiones francesas ha alcanzado el 140%, lo que junto a las altas temperaturas se ha vuelto una combinación insoportable para los reclusos, según Odile Macchi, responsable de la unidad de investigación del Observatorio Internacional de Prisiones.
"Tenemos muchas llamadas de gente que teme por su vida, que dicen que van a morir. Conocemos la situación en las cárceles francesas y la superpoblación. El caso más habitual es de tres personas en nueve metros cuadrados. Creo que eso ya da una idea de cómo están las cosas. Además, hay literas y para la persona que está arriba, la situación es insoportable", explica a RFI.
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Celdas sobrecalentadas, edificios mal ventilados, patios de hormigón sin árboles y duchas limitadas, a veces incluso defectuosas, como cuenta Odile Macchi: "Hay reguladores para las duchas, pero no puedes ajustarlas manualmente tú mismo. El agua sale hirviendo".
Las autoridades penitenciarias han activado un plan contra las olas de calor, pero su implementación resulta difícil, según Odile Macchi, quien cita un ejemplo: "Existen planes para facilitar el acceso a las duchas con mayor frecuencia que las tres veces por semana exigidas. Sin embargo, se necesitaría más personal para acompañar a las personas a las duchas, por lo que el plan resulta inviable".
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