“Podríamos decir que los partidos moderados de centroderecha y centroizquierda salieron mejor posicionados que los partidos más radicales. (…) A nivel local, los electores franceses priorizan la continuidad antes que el cambio", analiza para RFI Bautista Gutiérrez Guerra, politólogo argentino, actualmente, doctorando en Política Comparada en Sciences Po de París.
Y es que estas elecciones municipales en Francia han reordenado el mapa político local sin romper del todo con sus viejas lógicas. Para el analista, hay una constante que atraviesa estos comicios, el statu quo municipal porque según él, la lógica local basada en las redes personales, la gestión y la proximidad pesa más que la lógica nacional.
Hay que destacar, por ejemplo, el caso de París donde algunos auguraban un giro en favor de la derecha tras 25 años de gobiernos de izquierda y las críticas a la alcaldesa saliente, Anne Hidalgo. Sin embargo, su candidato, Emmanuel Grégoire se impuso con más del 50% a la candidata del Partido Republicano y ex ministra de Cultura, Rachida Dati, quien hizo una muy mala campaña y quien además ha sido acusada de corrupción.
La estrategia del PS que rechaza aliarse con la izquierda radical
“El caso de París refleja la estrategia del Partido Socialista en otras grandes ciudades como Marsella, donde rechazaron una alianza estratégica con la izquierda radical en la segunda vuelta. Esto, que podría haber sido un riesgo, resultó exitoso", afirma el analista refiriéndose a la tercera candidata que concurrió en la segunda vuelta, Sophia Chikirou, de la izquierda radical de la Francia Insumisa.
La derecha, sin embargo, mantiene un fuerte arraigo territorial en muchas regiones. A pesar de la fragmentación del espacio conservador a nivel nacional, en las comunas el partido Los Republicanos sigue siendo muy sólido. “La antigua bipolaridad francesa entre republicanos y socialistas sigue resistiendo en la arena local. Los republicanos siguen teniendo el control de la mayoría de las comunas en Francia, y esto es algo que hay que destacar", asegura Gutiérrez Guerra.
La extrema derecha logra avances pero lejos del “asalto” a las grandes ciudades
Estos comicios locales también eran vistos como un test para el partido al que las encuestas dan como favorito para las elecciones presidenciales del 2027. Se trata de la Agrupación Nacional, el partido de extrema derecha de Marine Le Pen y Jordan Bardella. Los sondeos de opinión le dan entre el 34 y 38% de la intención de voto.
Han conseguido avanzar y consolidarse como en la ciudad de Perpiñán donde se mantienen; o en Niza, donde accede uno de sus aliados, Eric Ciotti, pero no han podido conquistar grandes plazas como pretendían.
La mirada internacional estaba puesta en el desempeño de la extrema derecha en estos comicios, pero los resultados no permiten una lectura simple a nivel de unas elecciones presidenciales.
“Siempre es delicado hacer lecturas lineales entre los resultados de los comicios locales y las elecciones presidenciales, porque son lógicas muy diferentes: las ofertas políticas son diferentes y también las demandas y los intereses de los ciudadanos a la hora de votar", reconoce el politólogo para quien "el cordón sanitario" y la lógica local han limitado los éxitos de la ultra derecha, a pesar de que a nivel nacional son los favoritos, según los sondeos.
Pese a estos límites, Gutiérrez Guerra recuerda que el avance de la derecha radical en Francia no es un fenómeno aislado, sino parte de una ola más amplia en Occidente.
“Estos partidos están canalizando el gran descontento social y el distanciamiento de la gente con la política. Son exitosos no solo por sus propuestas económicas, migratorias o sociales, sino fundamentalmente por su estrategia de comunicación política", dice el politólogo argentino actualmente investigador en el Centro de Estudios Políticos (CEVIPOF) en Sciences Po de París.
La abstención como protesta política
Estas elecciones también han arrojado un "ganador" que supera a los partidos: la abstención récord de entre el 43% y 44%. Un desapego a la política que resulta muy llamativo en un país donde los electores confían más en las autoridades locales que en las nacionales. Y esto no puede explicarse, dice Gutiérrez Guerra, sólo por variables socio demográficas como la edad, la case social o el nivel educativo, sino por una desconfianza del sistema.
“La abstención se está transformando en un mecanismo de protesta política: ha tomado una dimensión política muy importante y los ciudadanos franceses están expresando su descontento con el sistema político a través de la abstención", subraya. La abstención fue la más baja de las últimas décadas, salvo el año de la pandemia de Covid-19 en 2020.
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