En el barrio de Obolon, Micha termina su jornada laboral en una estación de servicio de la empresa estatal ucraniana. “En este momento, es peligroso”, suspira ante el micrófono de nuestro corresponsal en Kiev, Lucas Lazo. Tres días antes, la estación ubicada en la acera de enfrente fue destruida por un dron ruso.
Desde entonces, se han reforzado las medidas de seguridad. “Cada vez que hay una alerta aérea, debemos salir obligatoriamente de la estación de servicio en menos de un minuto y avisar a todas las personas presentes para que también evacúen el lugar. Hay que interrumpir el abastecimiento de los vehículos, así como la recepción de los camiones cisterna”, explica Micha.
Evacuaciones ante cada alerta aérea
La estación de servicio no cuenta con un refugio antiaéreo. Por eso, los empleados deben correr hacia un refugio subterráneo ubicado a unos cientos de metros. “Esta mañana volvimos a cerrar. Y ayer tuvimos que cerrar entre cinco y siete veces… Cada vez que había una alerta aérea”, cuenta Micha.
La tienda contigua ahora está rodeada de bloques de concreto armado destinados a protegerla de las explosiones. Pero estas medidas no bastan para tranquilizarlo. “Los servicios de inteligencia avisan a los gerentes cuando se planea un ataque. Nos acaban de decir que esta estación podría ser blanco de un ataque, porque figura en primer lugar en una lista. Claro que da miedo…”, confiesa.
Ante la intensificación de los ataques rusos, el primer ministro ucraniano anunció el sábado el desarrollo de un sistema automatizado de alerta diseñado especialmente para las estaciones de servicio.
“Escenario catastrófico”
Estos nuevos ataques también generan inquietud en Polonia. Tras una reunión de emergencia, el primer ministro polaco, Donald Tusk, anunció un refuerzo de las medidas de seguridad en su país. Además de las estaciones de servicio, los ataques rusos se están llevando a cabo en Ucrania muy cerca de la frontera con Polonia.
El domingo, un dron ruso impactó contra la locomotora de un tren de pasajeros que conectaba Kiev con Varsovia, a 2 kilómetros de la frontera con Polonia, país miembro de la OTAN, sin causar víctimas, según las autoridades de ambos países.
Varsovia informó que otro dron había atacado una estación de servicio cerca de un puesto fronterizo, también en territorio ucraniano.
Según la empresa ferroviaria Ukrzaliznytsia, varias personalidades occidentales, entre ellas el ex primer ministro británico Boris Johnson y el exdirector de la agencia de inteligencia estadounidense CIA, David Petraeus, se encontraban en una estación del oeste de Ucrania “poco antes” de que Rusia atacara el tren en esa zona.
“Las próximas semanas y meses estarán marcados por una actividad muy intensa por parte de Rusia, y lamentablemente no podemos descartar que esta escalada afecte también a nuestro territorio”, advirtió Donald Tusk, alertando sobre una escalada del conflicto. No obstante, dijo esperar que este “escenario catastrófico” no se produzca, pero considera que los acontecimientos ocurridos hasta ahora confirman la información recibida “desde hace muchos meses”, según la cual tal desarrollo sigue siendo posible.
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