Keiko Fujimori asume la presidencia del Perú 26 años después de la caída de la dictadura de su padre, Alberto Fujimori.
La nueva presidenta reivindica esa dictadura, inicia su presidencia con una promesa de mano dura contra la delincuencia.
Leer tambiénTras un suspenso de tres semanas, Keiko Fujimori es electa presidenta de Perú
Autoritarismo, políticas contra los derechos humanos y corrupción son las principales amenazas que denuncia la oposición desde una mayoría absoluta en el Congreso.
Sin mayoría en la Cámara de Diputados y con el rechazo de la oposición
En los últimos años el fujimorismo ha capturado buena parte del sistema de justicia y dado leyes de impunidad para violadores de derechos humanos y la corrupción política. El temor de los sectores democráticos es que con el control directo de la presidencia se profundiza un proyecto autoritario ultraconservador.
Al fujimorismo le juega en contra que ha perdido la mayoría absoluta en el Congreso. En el Senado tiene la presidencia, pero con 30 senadores de 60 no tiene mayoría, y la oposición preside diputados, donde el oficialismo tiene solo 56 bancas de 130. Fujimori defiende la continuidad del modelo económico neoliberal.
La economía peruana tiene estabilidad macroeconómica, pero también grandes desigualdades: 70% de informalidad y servicios públicos precarios. Propone un alineamiento con los gobiernos derechistas de la región y con Estados Unidos.
Compartir esta nota