Uno de los principales argumentos de Israel para continuar en Siria, Gaza y Líbano es la protección de su frontera y de su población “frente a las amenazas que plantean las fuerzas yihadistas”. Esto expresó en un comunicado la oficina de Katz evocando una conversación que mantuvo con su par estadounidenses la noche del miércoles 15 de julio.
Esta declaración se produce luego de que Estados Unidos anunciara que las negociaciones celebradas el martes y miércoles en Roma entre Israel y Líbano habían sido "positivas", y que "en los próximos días" comenzaría la implementación de las "zonas piloto", de las cuales las tropas israelíes deben retirarse.
El presidente estadounidense, Donald Trump, pidió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, retirar las fuerzas israelíes de Siria y Líbano, según el medio estadounidense Axios. Los dirigentes israelíes suelen mencionar esas "zonas de seguridad", cuyos contornos siguen siendo imprecisos pero que las autoridades israelíes sitúan a lo largo de las fronteras.
En Líbano y Gaza, las fuerzas israelíes están presentes sobre el terreno y efectúan operaciones diarias contra Hezbolá y Hamás. En Líbano, las fuerzas israelíes siguen desplegadas en lo que el ejército describe como una "zona de seguridad" que se extiende unos 10 kilómetros dentro del territorio libanés, y continúan realizando ataques limitados en el sur. En Gaza, el ejército israelí controla 60% del territorio.
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