Con Michel Paul, corresponsal de RFI en Jerusalén
Misión cumplida, o casi, para Benjamin Netanyahu. Al final, tras el recuento de las primarias del Likud, el partido de derecha que preside, el primer ministro israelí parece haber logrado su limpieza política.
Hay que decir que, junto a su hijo Yair, no escatimó esfuerzos entre bastidores para purgar la lista de su partido de varias figuras que se habían vuelto un estorbo. El resultado este martes por la mañana: varios ministros y diputados salientes han quedado relegados fuera de los puestos elegibles.
Netanyahu ha hecho una limpieza en su partido
Pero, sobre todo, Benjamin Netanyahu consolida su base más fiel. Los pilares del bando reformista siguen firmemente afianzados en las primeras líneas: Eli Cohen, el ministro de Energía; Amir Ohana, el presidente del Parlamento, y el ineludible ministro de Justicia, Yariv Levin, afianzado en el trío de líderes para continuar con la muy controvertida reforma judicial.
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Gracias al avance de sus leales y a sus numerosas cuotas reservadas entre los primeros treinta escaños, Benjamin Netanyahu se asegura así un grupo parlamentario hecho a la medida, más dócil y listo para la batalla electoral. Esto ocurre a pesar de que las encuestas no son favorables para su partido y en un momento en que se ejercen fuertes presiones estadounidenses sobre Israel, especialmente en el tema de Gaza.
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