Antes de comenzar su discurso en inglés, Benjamin Netanyahu vio columnas de diplomáticos saliendo de la sala y como se demoraban en hacerlo, les apremió: ¨Si hay algún cobarde que aún no ha salido, que lo haga ahora¨, agregando que Israel ha protegido a muchas de las naciones que se retiraron.
Hablando con énfasis en una disertación bien ensayada, el primer ministro israelí aseguró que Israel nunca será aniquilado y atacó a la prensa internacional por centrarse en la violencia de los colonos en Cisjordania –¨un grupo reducido de jóvenes¨, dijo– en lugar de cubrir los eventos del 7 de octubre.
Acusaciones múltiples
Acusó a Catar de financiar universidades estadounidenses y medios como Al Jazeera para lavar el cerebro a los jóvenes e inculcar odio hacia Israel y Occidente, ignorando que él mismo permitió que Catar transfiera centenares de millones de dólares a Hamás en Gaza.
En una nota especialmente bizarra, el primer ministro israelí acusó de antisemitismo al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, afirmando que los judíos no se sienten seguros en la ciudad bajo su mandato.
A pesar de que faltan 32 días para las elecciones generales, la prensa independiente en Israel transmitió su discurso en directo, aun sabiendo que se trata de pura propaganda electoral. En Washington lo entendieron y Netanyahu no logró mantener reuniones, ni con el presidente Donald Trump ni con otros miembros de su gabinete.
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