Con Frédérique Misslin, corresponsal de RFI en Jerusalén
Existen fallos en el sistema antimisiles israelí, aunque en general sigue siendo eficaz. El ejército lo ha reconocido esta semana, tras varios incidentes ocurridos el fin de semana del 21 al 22 de marzo. En concreto, el sistema "Honda de David” no logró neutralizar los misiles iraníes que cayeron sobre Arad y Dimona, en el sur de Israel, causando cerca de 200 heridos.
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Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, se han registrado una veintena de incidentes en los que israelíes han resultado muertos o gravemente heridos debido a fallos del sistema de interceptación.
Un sistema eficaz, pero mejorable
El ejército israelí afirmó el domingo que Irán había lanzado más de 400 misiles balísticos contra Israel desde el inicio de la guerra, de los cuales se interceptó aproximadamente el 92%.
En Arad, un habitante, Timour, expresa sus dudas. “No puedo decir con certeza si el sistema de interceptación funcionó o no, pero con el reactor nuclear de Dimona, no puede haber fallas cerca de un lugar estratégico, sin un sistema de defensa”, subraya.
Hay varios factores que pueden explicar estos fallos. Es muy complicado decidir, en tiempo real, qué interceptor es el adecuado para cada tipo de proyectil. El ejército israelí no puede permitirse desperdiciar un interceptor costoso para un simple cohete. También pueden producirse fallos técnicos.
Por último, Irán también utiliza bombas de racimo, como explica Yeoshua Kalisky, experto del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Tel Aviv: “Funciona como un misil balístico, pero en lugar de la ojiva, lleva un paquete de pequeñas bombas de fragmentación. Su peso oscila entre 2,5 y 10 kilos. Puede haber entre 20 y 100 unidades”. Estas municiones explotan y se dispersan en un radio que puede alcanzar los 10 kilómetros.
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