Con Michel Paul, corresponsal de RFI en Jerusalén,
Para los dos ex primeros ministros, no se trata de una fusión ideológica, sino de un “acto patriótico” para sacar a Israel de la inestabilidad.
"Estamos aquí juntos por el bien de nuestros hijos. El Estado de Israel debe cambiar de rumbo», declaró el líder de la oposición, Yair Lapid, durante una conferencia de prensa conjunta con Naftali Bennett.
"Después de 30 años, es hora de separarnos de Netanyahu y de abrir un nuevo capítulo para Israel", sostuvo Bennett..
Naftali Bennett, quien ahora se define como un “sionista liberal de derecha”, ocupa el puesto de mando. El tono es claro: la alianza es firme en materia de seguridad, pero progresista en cuestiones sociales, abogando en particular por el servicio militar obligatorio de los ultraortodoxos.
Pero el desafío sigue siendo enorme. Apenas se anunció la unión, la coalición de Benjamin Netanyahu denunció una traición, sacando a relucir imágenes generadas por inteligencia artificial que mostraban a los dos hombres de la mano con partidos árabes. Sin embargo, Naftali Bennett se ha mostrado firme: esta vez solo gobernará con formaciones sionistas, dejando la puerta abierta al exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot para ampliar aún más este frente.
El impacto es real, pero ¿será suficiente para inclinar la balanza entre los bloques? Se esperan algunas respuestas a partir de este lunes por la noche con la publicación de las primeras encuestas sobre esta nueva configuración.
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