Con 62 votos a favor y 55 en contra, este proyecto para 2026 permite a la coalición de Gobierno del primer ministro, Benjamin Netanyahu, evitar su colapso y, sobre todo, unas elecciones anticipadas, las cuales se hubieran precipitado de no haber concretado un presupuesto antes de este martes.
El ministro de Finanzas, el colono ultranacionalista Bezalel Smotrich, consideró que es un presupuesto que "cuida de todos" y le da a Israel "la capacidad de vencer", en medio de la guerra que inició junto a Estados Unidos contra Irán, y los ataques aéreos y su invasión terrestre en Líbano.
Sin embargo, desde la oposición lo tildan de "un robo", que responde a los intereses del Gobierno porque asigna miles de millones a programas e instituciones ultraortodoxos o a las colonias –ilegales, de acuerdo al derecho internacional– de Cisjordania ocupada, en detrimento de áreas como la educación superior y la sanidad.
Además, eleva el déficit a aproximadamente el 5% del Producto Interno Bruto, lo que aumenta la posibilidad de un incremento de la inflación.
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