Estados Unidos aseguró el lunes que se encuentra cerca de alcanzar un acuerdo "sólido" con Irán, pese a que el presidente Donald Trump rebajó el día anterior las expectativas sobre un entendimiento inmediato para poner fin al conflicto.
En paralelo a estas negociaciones, Irán anunció que impondrá tarifas por "servicios de navegación" —y no peajes— a los buques que transiten por el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial. Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaïl Baghaï, estos cargos cubrirán servicios como la seguridad de la navegación y la protección ambiental en el estrecho, el Golfo Pérsico y el mar de Omán. Teherán insistió en que no busca establecer un peaje.
Un viento de optimismo recorre, por el momento, los mercados internacionales. Los precios del petróleo registraron una fuerte caída, los rendimientos de la deuda soberana disminuyeron y las bolsas operaron en terreno positivo, impulsadas por la posibilidad de un acuerdo que estabilice la región. Analistas destacan que los inversores perciben una reducción del riesgo geopolítico tras semanas de tensión.
El estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto transitaba cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, vuelve a situarse en el centro de las expectativas. Según medios estadounidenses, el posible acuerdo permitiría restablecer el paso de buques por esta ruta estratégica.
En este contexto, el crudo Brent cayó alrededor de un 5 %, situándose por debajo de los 100 dólares por barril por primera vez en dos semanas, mientras que el WTI estadounidense registró descensos similares.
Desde Teherán, Baghaï confirmó avances en las conversaciones: "Es correcto decir que hemos llegado a una conclusión sobre gran parte de los temas en discusión". Sin embargo, advirtió que nadie puede afirmar que la firma de un acuerdo sea inminente y criticó la postura cambiante de Washington.
Por su parte, Trump insistió en que no hay prisa para cerrar un pacto, aunque asegura que ya existen bases para un entendimiento. Estados Unidos mantendrá su presión, incluido el bloqueo de puertos iraníes, hasta que se alcance un acuerdo definitivo.
A casi siete semanas del anuncio de una tregua, persisten importantes desacuerdos, especialmente sobre el programa nuclear iraní, el papel de actores regionales como Hezbolá y las demandas de Teherán para desbloquear activos financieros congelados.
Washington mantiene como prioridad garantizar que Irán no desarrolle armas nucleares y lograr la plena reapertura del estrecho de Ormuz, cuyo cierre de facto al inicio del conflicto provocó un fuerte impacto en los mercados energéticos internacionales.
Compartir esta nota
